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jueves, 1 de diciembre de 2011

España necesita mucho 'Biomanan económico' para su déficit

Mariano Rajoy acaba de ganar con solvencia las elecciones y aunque todavía no ha tenido tiempo ni de guardar los calzoncillos y los calcetines en los cajones de su futura habitación en La Moncloa, ya ha asumido su rol 'oficioso' de 'Presidente-Responsable' del 'alumno' España en el exigente colegio UE. Para empezar con buen pie, mientras espera jurar el cargo que haga 'oficial' su 'tutela' sobre el 'alumno' España en los próximos cuatro años, no ha dudado en asegurar a la 'maestra' Alemania, al 'delegado de clase' Francia y al resto de alumnos que España hará sus 'deberes' de la asignatura de Déficit, todo un hueso. Y si ello supone apretar bien las clavijas a las Comunidades Autónomas, pues adelante.

El presidente de la Generalitat de Cataluña, Artur Mas, intenta ser uno de los 'aplicados'. Es de esos que siempre quieren sacar buenas notas, porque si Don Mariano está contento quizás se piense algo más la idea de comprarle la 'bici'' modelo 'fondo de Competitividad' que le había prometido el anterior 'Presidente-Responsable' del alumno España. Y para Navidad, si sigue así, puede que hasta un juego 'Pacto Fiscal'.

Por todo ello y con el objetivo de lograr cerrar 2011 con un déficit del 2,6% (el doble de lo que el Gobierno considera 'anatómicamente saludable' para una masa corporal de Comunidad Autónoma española) más que un punzón o unas tijeras el 'aplicado' ha sacado una 'trituradora' que ha reducido a confeti muchas partidas presupuestarias, suscitando un profundo malestar en muchos de los ciudadanos a los que representa en virtud de presidente de la Generalitat de Cataluña.

Lo curioso es que mientras la aplicación del 'aplicado' presidente de la Generalitat hace sudar la gota gorda a una Cataluña con sobrepeso deficitario, con la premisa de adelgazarla hasta hacerla entrar en un traje del 2,6% del PIB y cerrar el año con unos 'quilos' de más (lo que ha provocado que en materia de sanidad algunos enfermos se planteen cursar el MIR para autoperarse) otras Comunidades Autónomas como la de Castilla-La Mancha no sólo no rebajen sus previsiones, sino que anuncien que las duplicarán.

La también 'aplicada' María Dolores de Cospedal, que ultimó medidas para ahorrar unos 1.820 millones de euros a Castilla-La Mancha, en un plan de ajuste severo, acaba de anunciar que ni la mejor 'dieta milagro' podrá eliminar esos 'quilitos deficitarios' que le sobran para el 1,3%. Es más, tiene claro que acabará el año con un 9,7%, el doble de su actual 'talla', que está en el 4,4% del PIB.

La culpa, unos cuantos 'quilos' adeudados a refinanciar. Como a todos los que de vez en cuando han hecho alguna dieta, ilusión no les falta, y aseguran que en 2012 sí estarán dentro de las previsiones del 1,3% fijadas por el Gobierno.

No juzgo porque no conozco a fondo el funcionamiento retributivo y fiscal del conjunto del Estado en relación con el de las Comunidades Autónomas. No sé hasta qué punto es normal la existencia de esas diferencias en el déficit de unas y de otras. Sólo sé que, a veces, la impresión es que no se mide con el mismo rasero, que todos los 'gordos' son 'gordos', sin distinción.

Eso sí, que nadie dude que tenemos 'Biomanan económico' para rato, porque 'perder peso' es difícil, casi tanto como lo es no volver a recuperarlo después.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Tengo claustrofobia y no subo a ese furgón, prefiero esa ambulancia, es menos 'policial'

El juicio de la trama Gürtel me ha dejado hoy como suele decirse en mi tierra 'de pasta de boniato', es decir anonadado. Podría decir que el motivo es la salida a la luz de algún nuevo dato escandaloso pero mentiría. Mi perplejidad es mucho más mundana. Francisco Correa, el principal imputado, ha sido trasladado a la sede del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León en una ambulancia de Instituciones Penitenciarias. Hasta aquí no hay nada demasiado fuera de lo común para justificar mi grado de estupefacción. Resulta incluso trivial. No creo que sea ni el primer ni el último procesado que sea llevado a declarar en ambulancia. Pero es que la causa alegada...

No es algo nuevo que los encausados en procesos judiciales enfermen cuando han de contestar ante un Magistrado por los delitos que presuntamente se les arrojan cometidos. Algunos hasta ven 'la luz' al final del túnel, aunque no especifiquen si es aquella tras la que se esconde el misterio de la vida y abre las puertas del Más Allá o si es la de la habitación de las triquiñuelas para dilatar y entorpecer en todo lo posible la acción de la Justicia.

Todavía tengo vívido en la retina el recuerdo, por ejemplo, de Augusto Pinochet con el culo y un pie pegados a aquella silla de ruedas mientras el más frío de todos los podólogos, la muerte, limaba las asperezas y duricias del otro. Un estado de salud tan delicado imposibilitó su posible extradición a España desde Inglaterra, por miedo a que se fuese en el camino.

Y se fue, pero a Chile, donde al llegar al aeropuerto dejó también 'de pasta de boniato' a la misma muerte, agradeciéndole aquella fantástica pedicura.

Pero el caso que me ocupa es diferente. Francisco Correa no ha eludido personarse en los juzgados, simplemente ha cambiado el medio de transporte porque, según recogía en una noticia el periódico ElPaís, padece claustrofobia y le resulta imposible sentarse en la parte trasera del furgón policial que es habitual en estos casos.

Lo curioso del asunto es que lo constata un informe médico. Desconozco si se trata de una variante de claustrofobia, una que el 'terror a los espacios cerrados' es básicamente para esos motorizados, de color azul por lo general, con algún distintivo policial en sus laterales pero que no afecta a vehículos similares, como ambulancias, camionetas, coches...

He pensado que quizás sea una 'claustrofobia de imagen', un miedo irracional a las 'imágenes cerradas', esas que te encorsetan a los ojos de los demás e influyen sobre la opinión pública, aunque sea de un modo subjetivo. Porque quizás Francisco Correa tenga 'claustrofobia' a bajar de un furgón policial ya que 'culpabiliza' más que hacerlo de una ambulancia. Y como la imagen que uno proyecta ante los demás es importante, cualquier detalle cuenta, por pequeño que sea.

El apunte puede parecer ridículo, pero a mí me ha servido para reflexionar un instante. Si de verdad fuese así, si alguien alegara claustrofobia para evitar su traslado a los juzgados en un furgón policial sólo por el hecho de creer que así transmitirá un imagen de ser 'más inocente' o 'menos culpable', entonces el mundo en el que vivimos tiene un serio problema de 'apariencias'. Más grave de lo que yo pensaba en un principio.

Y eso es algo difícil para alguien que está convencido que en la mayoría de los casos en nuestro día a día nos tropezamos con mucha 'fachada' para poco 'edificio' y que cada 19 minutos y sin poder evitarlo distrae su mente con un pensamiento sexual. Es lo que tiene ser hombre según concluyen unos concienzudos y estudiosos científicos de Ohio.  

martes, 29 de noviembre de 2011

Sr Estado: No puedo pagar impuestos porque mi perro se los ha comido...otra vez

Leo con asombro que más del 84% de los españoles considera que en nuestro país existe un elevado fraude fiscal, que somos especialistas en subterfugios, verdaderos doctores cum laude en materia de 'excusología' a la hora de buscar el modo de tributar poco o nada. Pero mi asombro no recae en el porcentaje de personas que creen que en España los perros están hartos de la dieta del pretexto, es decir, de comer deberes, de degustar informes trimestrales que su amo debía presentar a su jefe o de engullir, otra vez, el dinero ahorrado en un tarro de galletas para pagar impuestos. Mi estupefacción recae en que exista un 16% que crea lo contrario, más si cabe cuando entre ellos me incluyo yo.

Si algo hay para 'ilustrar' a este reducido grupo, que en los tiempos que corren podríamos decir que padecen del 'síndrome de Rosseau' (que no es otro que vivir creyendo la premisa 'el hombre es bueno por naturaleza') que la bondad natural esta corrompida por el dinero, eso, son ejemplos.

Es una reacción innata desde que decidimos erguirnos sobre nuestras patas traseras, de convertirnos en 'humanos'. Desde ese instante, supimos ocupar una de nuestras manos en la recolección de frutos y bayas para alimentarnos y la otra con una gruesa rama para atizar en la mollera a cualquier otro individuo que se nos acercase demasiado. En pocas palabras, el hombre aprendió a defender lo que creía suyo. Y el más fuerte, además, a 'administrar' lo de los más débiles bajo amenaza de abrirles la cabeza de un trancazo si decidían oponerse. Habían nacido los banqueros. No, es broma (pensándolo más detenidamente quizás no tanto).

La situación no ha cambiado mucho desde entonces, salvo que en lugar de frutos y bayas nuestro objeto de 'protección' es el dinero; los billetes y las monedas que, por otra parte, no nos pertenecen, pues son propiedad del Estado. Por eso entiendo la reticencia a buscar fórmulas para pagar lo menos posible, porque el dinero de uno donde mejor está es en el bolsillo.

Sin embargo, nuestra conciencia social, que viene a ser el 'Pepito Grillo' del bien común, nos dice al oído que algo debemos pagar porque de esa recaudación depende la financiación de muchas de las infraestructuras, servicios y prestaciones sociales que disfrutamos. Y pagamos.

Por eso y porque sobre las cabezas de los poco duchos en estos temas siempre planea el fantasma de la 'inspección', que es igual o peor que los de Dickens en 'Cuento de Navidad', pues vienen de golpe el de las 'Inspecciones pasadas', solicitándote todo lo referente a tus compromisos tributarios de los cinco últimos años (algo impensable para alguien que como yo es incapaz de saber dónde está la factura del teléfono móvil de hace tres meses), presentes, con idéntica reclamación pero del ejercicio en curso y futuras, que en forma de 'multazo' negocia el modo de fraccionar su pago en los próximos lustros.

El problema está en los 'Ebenezer scrooge' que sí saben cómo evitar a estos fantasmas. Porque suele darse la coincidencia que son los que más tienen y eso les permite disponer de 'cabezas pensantes' especializadas en buscar esos pequeños resquicios legales que permitan a sus jefes ahorrarse unos millones de céntimos, que sumados representan unos cuantos millones de euros.

Y por supuesto, en los que directamente, incurren en toda clase de artimañas ilegales ya sea en su propio beneficio como en el de las empresas de las cuales están al frente. ¿Cuántos días se despierta uno con el titular 'destapada una trama para evitar el pago a Hacienda'?

Llegados a este punto leo también con sorpresa el 'avance tecnológico' que ha desarrollado un grupo de investigadores norteamericanos, cómo no, para dilucidar el grado de cirugía de Photoshop al que ha sido sometida una fotografía. Me resulta fascinante. Para mí es algo más próximo a la brujería o la magia que a la ciencia. Pero lo cierto es que con un método matemático se puede averiguar cuán ha sido retocada una fotografía e incluso mostrar cómo sería la original.

Sin dejar de pensar en 'el milagro de las arrugas y los pliegues' que este ingenio puede obrar en los rostros de muchas de las 'celebrities' que aparecen en portadas de revista y en pósters publicitarios, en carteles de propaganda electoral con políticos más milenarios que el 'Halcón' de Han Solo, etc... me asalta una duda...podrían aplicar ese mismo 'concepto matemático' a detectar el fraude fiscal.

Ya veo a las Instituciones aplicando el programa a, por ejemplo, declaraciones de Hacienda, IVA o IRPF.

'Esta declaración ha sido 'Photoshopeada' en un total de quince ocasiones para lograr evitar el pago de x cantidad. El verdadero aspecto de la declaración es el siguiente...'  

lunes, 28 de noviembre de 2011

No podré ser un 'anciano' feliz porque no se me levantará por culpa de la sopa de bote

Uno de los muchos estudios que suelen realizar y publicar los equipos científicos de los muchos y variopintos departamentos que pueden encontrarse en cualquier universidad norteamericana, esos que justifican unas nóminas a final de mes y que a ojos de los 'científicamente analfabetos' como yo no dejan de ser pérdidas de tiempo, recursos y dinero, me ha brindado la excusa ideal para redactar una 'póliza de seguro de felicidad' para pareja y amantes que dispone la necesidad de mantener relaciones sexuales una vez llegados a la denominada 'tercera edad', de la que desconozco cuándo uno formaliza su ingreso oficial, todo sea dicho de paso.

Y es que, ojo al dato, después de invertir un buen puñado de dólares en un estudio, un grupo de investigadores ha concluido que en materia de relaciones sexuales, la frecuencia incide directamente sobre la felicidad marital de los 'ancianos'. Así es. A mayor frecuencia, más satisfechos están con su matrimonio.

Después de esta revelación, confieso que veo con otros ojos a esos 'ancianos' que de manera injusta y más que gratuita llamamos 'viejos verdes' porque en un vagón de metro concurrido, con disimulo, hayan acercado más de la cuenta ese 'bastón que se sujeta con las manos pero que ni apoya en el suelo ni sirve de ayuda para caminar' a las nalgas prietas del tejano de un ser humano. Ahora está claro, no son depravados, son 'incomprendidos en el amor', víctimas de una 'disfunción' de felicidad marital.

Y que entiendo los movimientos de sábanas que puedan sucederse en residencias de ancianos y geriátricos más allá de las obligadas por cuestiones higiénicas. Porque, aunque el estudio vincule la frecuencia de la actividad sexual a la felicidad en el matrimonio, uno ve igual de válidas esas conclusiones para otro tipo de 'parejas' como puedan ser 'novios' o 'amigos con derecho a roce'.

Más aún si tienes en cuenta algunos de los datos del estudio, como que las mujeres disfrutaban más del sexo una vez llegada la menopausia, que sus orgasmos habían mejorado al cumplir los 40 o que los hombres tenían una mejor vida sexual a los 50 que a los 30. Eso sin contar sus beneficios para la salud, pues además de mantenerte en forma reduce el dolor de cabeza y los síntomas relativos a la artritis crónica, entre otras cosas.

Es cuestión de tiempo que este estudio llegue a manos del futuro Ministro de Sanidad, porque en él tiene la solución a parte de la reforma sanitaria. Instaurar el sexo como 'prescripción médica'. Se acabaron las pastillas. Cuando un 'ancian@' pase por la consulta de su médico de cabecera para ser visitado de alguna dolencia, éste le recetará 'tres polvos' al mes, a ser posible con su pareja. El ahorro en medicamentos promete ser importante.

Yo, por mi parte, espero llegar a esa 'tercera edad' en buenas condiciones, aunque mucho me temo que no será así y que deberé culpar de mis males a las sopas y a las albóndigas de bote. Por lo visto, otro estudio ha revelado que algunos productos envasados pueden provocar disfunción eréctil.

La culpa de todo la tiene un componente químico, el Bisfenol A, que se emplea en la fabricación de envases de alimentos y que desde hace ya algunos años está en el punto de mira de expertos en materia de salud. Tanto que ha sido prohibido en la fabricación de biberones para lactantes, donde también se empleaba.

Nos hallamos pues, a las puertas de una nueva generación, la 'generación Viagra', esa que necesitará de ayuda para erectar y que en sus visitas al médico dirá:

'doctor, no se me levanta por culpa de los canelones con bechamel'

Y el doctor, asintiendo, dirá:

'¡Qué me va usted a contar, a mí me pasa lo mismo con la cebolla de lata!'

Otra opción es esperar a los siguientes estudios, los que nieguen todo lo recogido en los presentes. Porque si de algo estoy seguro, además de que el sexo es bueno a los 20, a los 30, a los 40, a los 50, a los 60, a los 70..., es que vivimos en la sociedad tanto del alarmismo como de la 'refutación', donde para cada estudio alertando de los riesgos de padecer algún tipo de enfermedad a causa de un producto hay otros dos proclamando sus excelencias, o por lo menos poniendo en tela de juicio su posibilidad de demostrar una causalidad.

Quizás eso nos dé algo de paz.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Papá Noel puede hacerse de oro con una compañía aérea navideña

Hoy he escrito mis dos primeras cartas con carácter marcadamente navideño. La proximidad de las fiestas me ha impulsado a ello porque deseo que esa imagen del hijo que vuelve a casa por Navidad que tantas veces he visto por televisión en un anuncio de turrones siga siendo así. No tengo ganas de que en 'mi anuncio navideño' la madre fallezca de un reventón al cenarse, sola, un pavo de siete kilos acompañado con una olla de sopa y de postre una montaña de piña natural, además de aperitivos varios y litros y litros de refrescos, vino y cava, mientras sus familiares subsisten tirados en la terminal de un aeropuerto, con un bocadillo reblandecido cuyo embutido es difícil de describir aunque en la etiqueta asegure tratarse de salami. Porque eso es lo que temo pueda llegar a suceder de acuerdo con lo extraído de las últimas negociaciones entre la compañía aérea Iberia y el SEPLA, el sindicato de pilotos.

No es la primera vez que sucede. En los últimos años el sector aeronáutico, por un motivo u otro, parece vivir volcado en promulgar los valores de la Navidad entre los usuarios: fraternidad, paz, amor, solidaridad... y para ello 'inventa' pretextos absurdos como controladores en pie de guerra, compañías aéreas que echan el cierre con los que poder dejar en tierra a cientos de personas, en una clara invitación a redescubrir y compartir el espíritu de estas fiestas tan señaladas.

Este año 'la excusa' para congregar a personas y familias en las terminales de los aeropuertos con el único fin de hacerles partícipes de la 'magia navideña' podría ser una huelga de pilotos, dado que las negociaciones del convenio continúan encalladas, en punto muerto. De hecho, me inclino a pensar que hace tiempo que 'el punto' ha sido incinerado y sus cenizas esparcidas por alguna de las pistas de aterrizaje de Barajas.

La huelga, la habrá, sí o sí, eso es algo que el SEPLA ha dejado claro. Ahora queda decidir cuándo, pero teniendo en cuenta acciones anteriores, es probable que estas navidades por las puertas de embarque de algunos aeropuertos españoles se oigan 'villancicos' tan clásicos en estos últimos años como 'Esto es una vergüenza', 'Vuelan menos que las palomas de las grandes ciudades' o 'quiero el libro de reclamaciones, ¡ya!'.

Aeropuertos afortunados, esos. Otros en cambio, celebrarán las navidades solos, sin pasajeros. Con suerte, habrá algún controlador en la torre, no vaya a ser que en otro de los que sí tienen tráfico, unas obras inoportunas dejen algunas pistas de aterrizaje sin alumbrado.

Yo, como ya he dicho, he escrito dos cartas. La primera dirigida a mi madre, rogándole que, en caso de no hacer acto de presencia el día de Nochebuena, desista del intento de acabar con la comida que haya preparado y que contemple la posibilidad de guardarla en 'tuppers' hasta después de navidades, momento en que, con toda probabilidad, subiremos a bordo de un avión de nombre 'Rudolph'.

La segunda, es para Papá Noel. Le he preguntado si él también se acogería a una huelga, caso de haberla, porque al fin y al cabo es piloto, aunque pilote un trineo tirado por renos voladores, y a lo mejor afiliado al SEPLA. Si no es así, le pido como regalo que me suba en su trineo y me lleve a casa de mi madre.

Si es listo además de repartir regalos y felicidad, montará diversos trineos, uno tirado por cada reno, y abrirá la compañía aérea Air Noel. Si hay huelga de pilotos y si cae en Navidad, seguro que gana una fortuna.