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jueves, 27 de octubre de 2011

Una obra "casi" maestra de la narrativa española


Dudo que nadie o casi nadie se haya preguntado en estos meses en que charca infecta de aguas tan opacas como procelosas se había hundido El Criador de Sapos en uno de sus safaris pantanosos, a la caza de batracios salvajes que cruzar con los suyos de granja. Dudo también que la explicación os importe más que saber qué tiene la villa del Águila Roja para ser nuestro Springfield castizo del S. XVIII en donde hay de todo, desde embajadores de Mongolia (por aquél entonces eran embajadas a la orden orden del día junto con las de tártaros, jíbaros, samoanos y pigmeos) al Santo Grial. Si por mi fuera, pintaría a los protagonistas de amarillo.  

Pero os la voy a dar igualmente. ¿He muerto, he resucitado y ahora escribo mientras me tomo una cerveza fría acompañada de una tapa de cerebro fresco? No. ¿Me abdujeron unos extraterrestres y huí aprovechando un despiste cuando discutían acerca del tamaño de la sonda con la que debían explorarme? Tampoco. ¿Me secuestro una fan desequilibrada mentalmente después de acabar de poner al día mi primera novela y se pasó todos y cada uno de mis días de cautiverio repitiéndome la frase “Cabano no puede morir, Cabano no puede morir” hasta que logré hacerle entender que yo no era ni sería nunca guionista de la serie Física o Química? No, pero casi. Entonces...¿qué?

Confieso que la literatura sí tiene la culpa. He revisado una de mis primeras novelas no publicadas, robando horas de sueño a mi cuerpo hasta el punto de ir tan cansado durante el día como para vestir a mi hijo con la ropa de su hermana o de dejar a su hermana con dos sellos en la frente en la oficina de correos y en la guardería, llorando, un paquete con destino Albacete. Pero he terminado y me he decidido a publicarla.

Sin embargo, después de mandarla a diversas editoriales y envejecer esperando respuesta (en eso estamos todavía) descubrí el increíble mundo de la autopublicación y las ventajas del ebook.

Veréis, no sé quién paga 20€ por el libro de un autor desconocido. En cambio, si el precio es 1€...

En fin, animo y emplazo a todos los lectores de este post a adentrarse en la novela “La torpe banda de Agustín González”, divertida como pocas.

Para finalizar os dejo un cebo publicitario, los enlaces donde poder adquirirlo y unas críticas:
Robar un camión de electrodomésticos es fácil, ¿qué puede salir mal? Todo, si los ladrones son la torpe Banda de Agustín González. Y puede empeorar si además la carga esconde el alijo de un importante clan mafioso. Diviértete y disfruta de las hilarantes aventuras de la banda de ladrones más torpe del mundo en el peor mejor robo de la historia

 
Ahí van las críticas:

Una obra maestra del humor poco inteligente de mi hijo”- Conchi, la mamá del escritor.

Quita, quita, me espero a que hagas la peli”- la prima del autor.

¿Bueno se escribe con b o con v?”- un señor escogido al azar de entre dos señores.

viernes, 25 de marzo de 2011

Musiquito, Leonardo Dantés...'frikis' e iTunes, ingredientes para mi futuro millón de euros

No sé qué demonios hago quemándome las pestañas frente a la pantalla de un ordenador día tras día por un puñado de euros cuando lo tengo todo para triunfar en el mundo de la música: ni tengo oído musical, ni talento como letrista, ni sé tocar instrumento alguno y cantando mis vecinos han llegado a rogar a PETA que acabara con el sufrimiento del animal moribundo que agonizaba de dolor en el interior de mi domicilio. Además de aptitudes de 'triunfito' de última edición, mi visión de negocio me ha llevado a crear un sello discográfico: 'Lefriki Records' para fichar lo más 'granado' de nuestro panorama musical 'alternativo' y aprovechar la extraña atracción que ejerce todo lo 'bizarro' sobre todos nosotros para hacerme de oro vendiendo sus temas remasterizados en iTunes. Lo tengo claro, he decidido que quiero ser la Rebecca Black española.

El caso de esta muchacha comparte ciertas similitudes al de otra de las megaestrellas actuales del efímero firmamento musical adolescente, el cantante Justin Bieber. Ambos alcanzaron notoriedad a través del portal de vídeos Youtube, si bien por vías muy diferentes. 

Porque mientras que al parecer a Bieber -nunca sabremos hasta qué punto todo esto fue producto de márketing- un avispado productor musical, que echó el ojo a sus cualidades artísticas en los vídeos que subía, le ofreció la posibilidad de hacer de él un ídolo de quinceañeras (bastaba dar con un 'look Calimero', que parezca que la cabeza te asoma de debajo de una cáscara de huevo peluda y un par de temas pegadizos), a la pobre Rebecca Black, los mismos 'youtuberos' que elevaron a Bieber a los altares le han dado su ración de fama por la vía inversa, a través de la mofa, la ridiculización y el insulto a su persona y a sus nulas dotes artísticas.

Esta notoriedad bien entendida, por otro lado, es la que Rebecca Black, a sus 13 años de edad, ha sabido rentabilizar hasta extremos insospechados -si bien albergo también serias dudas de hasta qué punto no puede ser fruto de otra magnífica estrategia de márketing- y sobre la que yo he decidido levantar mi futuro emporio. 

Me veo como el Señor Cangrejo en el Crustáceo Crujiente, contando dinero, oliendo dinero y preguntando a mis 'frikis' qué hacen que no están grabando temas como 'El baile del pañuelo', 'Tiene nombres mil, el miembro viril', 'No cambié, no cambié' o '¿Dónde está la mosca, aquí o aquí?'.

¿Y cómo piensa este hombre hacerse de oro a costa de remasterizar hits de 'elementos musicales' del calado de Musiquito, Leonardo Dantés o Tamara, Yurena o cómo se llame ahora esa mujer? 

La respuesta, como ya os he comentado, me la ha dado la propia Rebecca Black y la genial manera de 'positivizar' el aluvión de críticas que han regalado a sus oídos y la viralidad que tanta inquina ha provocado. Y es que con una inversión de 1.400 euros, el dinero que su madre invirtió en grabar la maqueta y el videoclip que puede verse en Internet (no sabemos si por dar un capricho a la niña y una vez visto el resultado se unió a la marabunta de descalificadores o porque creía ciegamente en las 'no aptitudes' artísticas de su hija), la muchacha se habría embolsado la friolera de 1 millón de euros en apenas una semana, según informa portaltic.es. Un negocio redondo, se mire por donde se mire.

Pero...¿de dónde brotan los ingresos? Pues de iTunes. La tienda de Apple suma más de dos millones de descargas del tema que tan popularmente impopular ha hecho a su joven intérprete. 

Esto me lleva a pensar dos cosas; la primera que el talento está muy infravalorado hoy en día, donde prima más el 'envoltorio' que lo envuelto. Segundo, que, en el fondo, tenemos una vena sádica y nos gusta explotarla regalándonos la vista, los oídos, el gusto, el olfato, con aberraciones que de no ser 'flor de un día', una moda o venir avaladas por un buen padrino, un actor, deportista, famoso... seguramente verían menos la luz del día que los Vampiros, de John Carpenter o de cualquier otro.

Y, consecuentemente, a ver el filón por explotar: rentabilizar el talento de los 'sintalento'. No, no es nada nuevo. El mundo está plagado de gente así, pero si Rebecca Black ha podido hacer de ello, como diría Su Majestad, Don Juan Carlos, 'un motivo de orgullo y satisfacción', ¿por qué otros no?

Empezaré con 'Lefriki Records', pero no tardaré en expandirme. Cine, teatro, hasta política. Sí, sí, hay también hay mucho diamante en bruto por pulir. 

PD: Llamadme 'friki', pero a mí me gustan la canción y el cutrevídeo de Rebecca Black

jueves, 24 de marzo de 2011

Me hago actor porno por motivos de salud

La pasada noche dormirme me costó más de lo habitual. Mi cerebro había cortocircuitado el botón 'off' que desconecta su actividad diaria y lo sume en un estado letárgico reparador y continuaba calculando la probabilidad de que otro órgano esencial, el corazón, dejase de latir esa misma noche. Todo por una noticia de la que telediarios y periódicos informaron de puntillas, donde advertían que sexo y ejercicio físico esporádico se asociaban a un mayor riesgo de ataque cardíaco y de la que era incapaz de adivinar qué me molestaba más si el sentimiento de 'perro apaleado' que me despertaba el saber que encima de follar poco eres más propenso a estirar la pata o desconocer si otros métodos a parte de la cópula tendrían el mismo efecto 'cardiovascular'. Porque de ser así, el precio a pagar por preservar la vida bien valían un bastón y un perro lazarillo. 

La poca relevancia de la noticia en los medios de comunicación (normal con la que está cayendo en un mundo plagado de revueltas, terremotos, tsunamis, reactores nucleares amenazando con irse a freír espárragos y quién sabe qué más con la radiación que libera) contrastaba con la zozobra con la que yo vivía que hacer deporte 'a ratos' implicaba un riesgo de 3,5 veces más a sufrir un infarto y que el 'sábado, sabadete...' lo hacía en 2,7 veces.

Sumido en este mar de dudas hallé cierta calma en la puntualización, si bien no recuerdo la cadena, de uno de los presentadores del telediario en la que matizaba que el sexo esporádico era más letal si cabe cuando no se practicaba con la pareja habitual de uno. Por lo menos, por esa parte...

Atribulado ante tanta pregunta sin respuesta y sediento de conocimientos, me incorporé y me senté frente al ordenador, a la búsqueda de algo de luz que arrojar sobre este asunto. ¿Por qué era peor la relación esporádica con una desconocida que con tu mujer? 'Seguramente el tipo esté casado' pensé 'y como no diga lo contrario su señora lo cruje'. ¿Sólo contaba como 'actividad sexual esporádica' la relación sexual entre dos personas o amarse uno mismo también contabilizaba? De ser así, estaba profundamente decidido a 'cagarme en los curas' que impartieron mi educación, porque... hasta qué punto había merecido la pena renunciar a ciertas 'maniobras' para disfrutar de una perfecta visión y una piel libre de acné.

Después de varias horas navegando y con las mismas preguntas rondando por mi cabeza, decidí que era el momento de poner de mi parte a la ciencia. Regresé a la cama y desperté a mi mujer. 'Estamos en peligro de muerte- le dije -. Nuestros corazones pueden pararse en cualquier momento por culpa del sexo. No podemos seguir practicándolo de higos a brevas. Ha llegado el momento de fortalecer nuestros órganos cardiovasculares y para ello tendremos que hacer un esfuerzo y diariamente echar un casquete'. Su mirada, a caballo entre la somnolencia y la sorpresa, me dieron a entender que allí hacía falta ampliar el motivo de argumentación.

Cuando acabé de explicarle el estudio, las conclusiones...ella me miró fijamente, volvió a enterrarse entre las sábanas y con voz serena respondió: 'no te preocupes, dejaremos lo esporádico si te parece peligroso. A partir de mañana a lo 'Galeras', a pan y agua'.

Ya me había hecho a la idea de tener un corazón sano, lo que los médicos llamarían 'un corazón de deportista' o, dado este nuevo descubrimiento, 'un corazón de actor porno', pero no de este modo, renunciando a esa 'actividad esporádica' que me pudiese costar un disgusto, por lo que la opción no contemplada del 'celibato' cayó como un jarro de agua fría sobre mí.

Entonces me acosté pensando en la cantidad de estudios existentes que advierten sobre los efectos nocivos o potencialmente dañinos para el ser humano de multitud de cosas y de otros tantos que se encargan de rebatirlos. Por cada estudio existe un contraestudio. 

'Sabes qué' -le susurré a mi mujer al oído -Me gusta el peligro, vivir constantemente al filo de la navaja, entre la vida y la muerte. Para qué quiero un corazón sano...'

'Eso mismo decía yo'- me contestó -'Y ahora, duérmete'

Y mientras cerraba los ojos acuñé mi última idea, hacerme actor porno. Si alguien preguntase o se molestara, siempre podría justificar que es por motivos de salud.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Sálvame, DEC, Gran Hermano...el futuro para aprender inglés

El Gobierno anda muy preocupado ante el bajo nivel en conocimientos de idiomas extranjeros que registra nuestro país y barrunta soluciones 'revolucionarias' con las que transformar a una población de 'tarzanoparlantes' cuyo principal logro de comunicación es la consabida presentación formal: 'me Perico' -acompañada de un golpe con la mano en nuestro pecho-, '¿You?' -con idéntico golpe sobre nuestro interlocutor- y que en nuestro Currículo calificamos de 'nivel medio'. Una de estas medidas pasaría por acercarse al estudiante, con una mayor oferta de contenidos en versión original, a través del canal de estudio de referencia, la tele, fábrica de 'iconos intelectuales' que desgajan su sabiduría en 'bolos' en discotecas y se jactan en público del orgullo de la ignorancia. 

El problema de esta iniciativa no radica tanto en ofrecer contenidos en su versión original. De hecho ya hay canales y plataformas de pago por televisión que ofrecen a sus telespectadores la posibilidad de disfrutar de una serie, película o programa en el idioma en que originalmente fue grabado, por lo que la idea de establecer mecanismos que 'con un golpe de click' habiliten esa función están más que garantizados. 

El verdadero problema radica en qué clase de contenidos son los más adecuados para acercarse a la juventud, que aplaude con alegría la generación de 'modelos catódicos' cuyo mérito es salir en algún programa de televisión aireando sin vergüenza su poca formación académica, la alergia que suscita un libro y que la vía del esfuerzo personal para ellos es entrar en un 'reality' o acercarse lo bastante a un personaje conocido que les abra las puertas a los platós. 

Porque seamos consecuentes, cuántos estudiantes se sentarán frente al televisor de su domicilio para seleccionar la versión original de la serie de Antena 3 Downton Abbey o poner cara de póquer cada vez que Horatio Cane, con la cabeza ladeada -es lo que tiene ser tan inteligente, que el cerebro te pesa tanto que el cuello se dobla como un junco- masculle algo ininteligible incluso para los ingleses nativos. Pocos, muy pocos. 

Pero si la V.O. no tiene salida ¿qué alternativa le queda al Ministro de Educación, Ángel Gabilondo, para que esta iniciativa prospere en un país como el nuestro? Muy sencillo, el doblaje.

Sí, hay que empezar a doblar al inglés, francés, alemán...al idioma que interese potenciar, todos los Gran Hermano, Mujeres y Hombres y Viceversa, Supervivientes, Fama, a bailar, Sálvame, DEC, La Noria, etc... Y aprender entonces disfrutando del 'orgullo' que produce ver a alguien admitiendo que la Península Ibérica no la forma país alguno o que la Edad Media consta de tres etapas: Paleolítico, Neolítico y Edad Moderna.

Otra solución, quizás las más práctica, sería la creación de un Ministerio de Intérpretes, que se haría cargo de formar a una serie de funcionarios cuya principal misión sería la de acompañar a todo el que requiriese sus servicios de traducción. ¿Qué un japonés te pregunta por la Sagrada Familia? Ahí entra en acción el funcionario.¿Qué tienes una entrevista de trabajo con una corporación alemana? Funcionario, al canto.

Para qué buscar soluciones más profundas, en la propia formación escolar, con programas que sean productivos y con unos estándares de calidad que permitan a los estudiantes finalizar sus estudios con niveles equiparables a los reconocidos por las Escuelas Oficiales de Idiomas, con certificados.

Pero que podemos esperar si nuestro actual Presidente del Gobierno, en el supuesto de perderse en una de sus visitas al extranjero y asumiendo que obviase su condición de hombres y español optara por preguntar cómo llegar a su destino, probablemente, acabaría recibiendo una paliza de los mimos de los alrededores por 'intrusismo laboral'

Alguien dijo una vez, lo he leído, que de nada sirve elevar los estándares de calidad en Educación si los estándares sobre los que ésta descansa no son los correctos. Y la enseñanza de idiomas no es una excepción.

martes, 22 de marzo de 2011

La teoría Hackereinstein: famosa o no, si tienes móvil, tienes fotos tuyas en pelotas

Algunos amigos y compañeros de trabajo se han llevado las manos a la cabeza cuando han sabido que un grupo de 'hackers' podría haber sustraído unas fotos con las que la actriz Scarlett Johansson, al parecer tal y como su madre la trajo al mundo, alegraba los chips ópticos a su inseparable iPhone. Tras saber que buena parte de los estupefactos no lo estaban por el hecho de que alguien sepa entrar a hurtadillas en tu móvil y apoderarse de toda clase de datos, si no por el de que existen imágenes de 'la Johansson con el culo al aire' y como diría el mayorista de marisco que no limpia pescado de la serie Aquí no hay quién viva, 'con esos pechotes...' me ha dado por preguntar, en voz alta, a quién se le ocurre hacerse esa clase de fotografías en el móvil. '¡Pues a todo el que tiene un móvil con cámara! ¿O es que tú nunca has hecho mirar el pajarito al pajarito?'

¿Y vosotros? La gran mayoría han asentido con la cabeza, hombres y mujeres. No es inhabitual, son esas acciones inconscientes que sin saber muy bien por qué a un buen número de individuos, por no decir todos, se les ocurren cuando tiene un objetivo delante, ya sea en la intimidad de sus hogares o en mitad de la plaza del pueblo.

¿Quién no tiene o recuerda alguna fotografía en la que, de repente, recortado en mitad del paisaje idílico de los Alpes suizos, entre picos nevados, asoma, peludo y blancuzco, el culo de ese amigo de viaje al que le encanta inmortalizar sus nalgas? El culpable de que las diapositivas de tus vacaciones siempre tengan un denominador común, un nexo: 'Aquí la Torre Eiffel y el culo de Perico. El Puente de Londres y el culo de Perico. El Partenón y el culo de Perico'.

¿O la de ese verano en la playa en la que en la foto coral todas tus amistades femeninas aparecen en top-less porque en ese instante no le dieron mayor importancia? Esa misma fotografía en la que, subrepticiamente, infiltradas en el margen inferior izquierdo asoman también los senos de la octagenaria alemana de dos toallas más atrás.

Por no comentar el punto exhibicionista y algo narcisista que vive en el interior de muchas personas y que suele aflorar en los momentos de aburrimiento para cristalizar en esas fotografías de encuadre imposible, de toma cenital, en las que, frecuentemente, el autoinmortalizado suele parecer víctima de una hidrocefalia galopante.

Sin embargo, lo verdaderamente importante no es qué motivo impulsa a uno a realizar y almacenar fotografías de sí mismo, de su pareja o incluso de ambos en actitudes cariñosas en la tarjeta de memoria externa o en la del propio teléfono móvil, si no la aparente facilidad con la que se puede acceder a ellas si se tienen conocimientos de informática.

Porque nuestros móviles de última generación, cada vez más sofisticados, son, al tiempo, enormes fuentes de datos personales más allá de la carpeta de imágenes como contraseñas, cuentas bancarias, direcciones...un mundo apetitoso para los 'hackers', ya sean 'buenos' -es decir pajilleros que 'roban' las fotos de Scarlett Johansson desnuda sin ánimo de lucro, si acaso de lascivia- o 'malos', que son los que te clonan hasta los calzoncillos para emplearlo de modo fraudulento.

Al parecer el FBI, según el portal TMZ, investiga una cincuentena de 'celebrities' posibles víctimas de esta clase de robos de información íntima porque, no lo olvidemos, es mucho más 'goloso' entrar o colarse en la 'vida moviprivada' de alguien famoso que de un 'mindundi'. De hecho, ahora que lo pienso, creo que yo también he sido víctima de un 'hacker' bueno porque es lo único que explicaría el mensaje de 'borrado por exceso de fealdad' que aparece cada vez que quiero acceder a una de mis fotos. 

Resumiendo, que si nuestra vida no estuviera ya sumamente expuesta a que cualquiera con un teclado y algo de idea de Internet, redes sociales, datos telemáticos o cualquier elemento que implique la transmisión de datos electrónica pueda averiguar de nosotros hasta la potencia a la que freímos los huevos en nuestra vitrocerámica, ahora hemos de preocuparnos por el uso que demos a algo tan cotidiano como el móvil.