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viernes, 23 de diciembre de 2011

Sin Gordo que celebrar, toca hacer repaso del 2011

En las fechas en las que nos encontramos y después de comprobar un año más que la suerte me ha sido esquiva en el sorteo de la Lotería de Navidad no me queda más remedio que seguir al pie del cañón, trabajando. Y cómo no podía ser de otra manera, dedicaré mis próximos posts a realizar cuatro rankings de fin de año. Tres de ellos ligados al mundo de la cultura y uno al del bolsillo y a esas acciones que tanto han ayudado a incrementar los agujeros a través de los cuales se cuelan mis monedas y contra las que no hay hilo con el que hacer remiendos. Vamos a ello.

Mis 10 series favoritas:

  1. Breaking Bad: Creo que no me equivoco al afirmar que es algo más que una de las mejores series del año, que lo sea quizás del siglo XXI (sin entrar en debate de si el S.XXI empezó en el año 2.000 o en el 2.001). Innovadora y atrevida en su planteamiento, Breaking Bad nos sumerge de lleno y sin edulcorantes en la transformación de un simple profesor de química al que diagnostican un cáncer terminal en un 'capo' de la droga sin escrúpulos. Las interpretaciones son fantásticas, en especial la del protagonista Brian Cranston, conocido por su papel de padre en la serie Malcolm in the middle. Para mí, toda una sorpresa.

  2. The Killing: La joven asesinada no es Laura Palmer, no salen enanos que hablen al revés ni un investigador tan particular como el 'agente Cooper'. Aquí la trama gira en torno a Rosie Larsen y en descubrir a su asesino. The Killing construye una trama heredera del mejor cine negro y de intriga. Después de tanto CSI, donde el Cociente Intelectual para entrar a formar parte del cuerpo tenga que ser de más de 265 puntos porque todos saben de todo, polímeros, insectos, tejidos... se agradece una trama en el que las pesquisas se cuecen a fuego lento.
  1. The walking dead: Zombis o 'caminantes' como prefieren que se les llame en esta serie (sí, los muertos vivientes también tiene derecho a exigir que no se empleen términos que ellos puedan considerar ofensivos) y un grupo de supervivientes que deambula sin rumbo fijo por ciudades y carreteras desiertas. La relación entre los 'seres vivos' es para mí la mejor baza de la serie, más que las secuencias 'gore' en las que machacan 'caminantes' a diestro y siniestro. Una de esas series en las que lo 'que puede pasar' tiene casi tanto o más peso que lo que está sucediendo.
  1. True Blood: Mi debilidad por Allan Ball, su creador, me llevó a interesarme por ella y poco a poco me dejé seducir por esa extraña mezcla de glamour vampírico y de paleto del sur de EEUU que destilan muchos de sus personajes. Pero eso es algo que Sookie, su protagonista, seguro que sabe. Además puede que tenga los mejores títulos de crédito que he visto en años.

  2. The big bang theory: Sus referencias continuas a películas, cómics, literatura fantástica... hacen que me lo pase en grande viendo sus capítulos. Tiene esa capacidad para despertar la vena 'friki' que oculto en mi interior. No me puedo resistir.

  3. Modern Family: Una buena serie de comedia que gira en torno a una familia formada por un padre, casado de nuevo con una exubernte mujer mucho más joven que él y que aporta un hijo preadolescente al matrimonio y sus dos hijos, ya adultos y con sus propias familias. Su punto fuerte es su narración a modo de falso documental, estilo de The Office.

  4. Fringe: Extraña. Me enganché desde el primer día. Ciencia ficción e intriga en una historia que se va desarrollando lentamente mientras sus protagonistas, capítulo a capítulo, se dedican a investigar muertes en extrañas circunstancias..

  5. American Horror Story: Además de una Jessica Lange en estado de gracia, esta serie tiene de todo. Es un 'pastiche' del género de terror, casas encantadas, fantasmas...el resultado es un delirio fabuloso que te impide saber por dónde irá la historia. Los títulos de crédito son en sí mismos una obra de arte.

  6. Colgados en Filadelfia: Las andanzas de cuatro auténticos 'colgados' que regentan un bar irlandés en la ciudad de Philadelphia. Es francamente divertida y la presencia de Danny De Vito es un aliciente añadido a las locuras de Dennis, Diandra, Mac y Charlie.

  7. Águila Roja: Un ninja en una Villa española que tiene más similitudes que diferencias con la ciudad de Springfield de los Simpson (tiene de todo, desde el Santo Grial a tipos que se creen vampiros o una embajada del omnipresente reino de Mongolia) se merece toda mi admiración, aunque sólo por el hecho de que alguien tuviese los cojones de llevar a cabo semejante proyecto.
Naturalmente, podéis añadir vuestras favoritas porque me he dejado muchas en el tintero que quizás os gusten más como Boardwalk Empire, Mad Men, Aída o por qué no, El Barco, Tierra de Lobos o Bandolera.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Foofind, Wert y las ojivas nucleares a la Ley Sinde


El nuevo ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, debe estar igual de perplejo y 'ojiplático' que Paco Martínez Soria cuando se apeaba del autobús en pleno centro de Madrid en la película 'La ciudad no es para mí' con el sorprendente giro que ha vivido, según recoge LaVanguardia entre otras publicaciones, el caso del joven Pablo Soto, a quien las discográficas llevaron a juicio por crear programas P2P, esos que permiten a los usuarios compartir y descargar sus contenidos, música incluida.

Wert, un reconocido defensor de la 'Ley Sinde' a quien todavía le retumba en los oídos el eco de las palabras de su nombramiento como titular de la cartera encargada de retomar y sacar a flote un reglamento rechazado anteriormente y entre cuyos puntos incluye la posibilidad de clausurar webs a quienes faciliten este tipo de 'transacciones', no le debe haber hecho ninguna gracia que Soto haya sido absuelto y que las discográficas tengan hasta 13 millones de razones para enfadarse, una por cada euro que reclamaban en concepto de daños y perjuicios.

La línea de lo que algunos consideran compartir es muy estrecha en Internet. Porque mientras para algunos el término exacto de la palabra, dejar a alguien algo, para otros no es más que el eufemismo de aquellos cuyas conciencias prefieren obviar el llamar a las cosas por su nombre, 'piratería'.

Pero lo que de verdad debe tener estupefacto al nuevo ministro de Educación, Cultura y Deporte, no será la sentencia absolutoria a una de las fuentes del problema de la 'piratería' señalada en su día por la anterior titular del Ministerio, Ángeles González-Sinde, los programas P2P y páginas de enlaces que permiten acceder a contenidos amparados por los derechos de autor, ni el debate que divide a la sociedad internauta en el que su postura es meridiana; sí a la Ley Sinde.

Su perplejidad radica en que este tipo de proyectos no sólo no queden impunes ante la justicia, si no que además se premie su desarrollo con subvenciones estatales. Y es que por lo visto, Pablo Soto no sólo ha visto caer la razón de su lado ante los tribunales, también ha visto al Ministerio de Industria, a través del Plan Avanza, apostar por este tipo de 'innovaciones tecnológicas' con una dotación de 1,6 millones de euros, de los cuales 130.000 euros pertenecen a la subvención y el resto es en su mayoría un préstamo.

No es para menos, pues le deja una más que difícil papeleta a la hora de afrontar cualquier reforma de la 'Ley Sinde' ya que si además de la Justicia indicando que enlazar contenidos en las webs no es ilegal en España ahora debe sumar, a su parecer, el inconveniente de que la Administración vaya 'premiando' a los 'perseguidos' con el reconocimiento económico a proyectos de este tipo. La viabilidad de su enmienda se reduce mucho.

Casi puedo verle en su despacho. Estará al borde del colapso. 'Foofind', el proyecto P2P de marras, es una especie de Google de este tipo de programas, un indexador gigantesco que además también podrá nutrirse de búsquedas en archivos FTP y buscadores convencionales. O lo que es lo mismo, poner al alcance del usuario hasta 32.000 millones de enlaces.

Para Wert imagino que será como ver a un terrorista internacional en la aduana del aeropuerto de tu país y en lugar de detenerlo regalarle un par de ojivas nucleares. Lo mismo que para discográficas y cualquier otro sector en pie de guerra contra este tipo de programas y webs. Para otros, una puerta abierta a muchos amigos con los que seguir compartiendo.

¿De qué lado estáis vosotros? ¿Creéis que es acertado financiar con dinero del Estado proyectos de este tipo sabiendo la controversia que generan y la intención del Ejecutivo de regularlos por Ley?

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Si Lucía Etxebarría deja de publicar compra mi novela para mantener el orden cultural del Universo


El mundo de la cultura y el literario en particular se ha desmoronado, venido abajo como un castillo de naipes mal ensamblado porque uno de sus mayores activos, Lucía Etxebarría, ha decidido 'colgar el teclado (o la pluma)' para dedicarse a otros menesteres que le reporten más beneficios y menos disgustos. La culpa, cómo no, la tienen los 'bucaneros culturales', esos seres abyectos que piratean todo lo que cae en sus manos con cierto tufo a cultura y no la posibilidad de que, simplemente, sus obras no gusten o hayan dejado de interesar a algunos leedores de este país.

Vaya por delante que entiendo y hasta puedo compartir su indignación cuando alguien pone en tela de juicio su actividad profesional como escritora y su reivindicación a ser remunerada por ello, cosa que pasa en gran medida por la liquidación de los porcentajes de venta. El esfuerzo no es ni debe ser gratuito, sea cual sea.

Sin embargo, disiento hacer de la piratería el foco de todos los males del universo artístico. Cierto es que las nuevas tecnologías han hecho más accesible la adquisición de contenidos culturales, desde música a réplicas de cuadros, pasando por películas o libros. Pero tampoco nos engañemos, siempre se ha 'pirateado' y se seguirá haciendo.

Antes de los portales P2P y los archivos de música MP3 existieron las dobles pletinas y el amigo, al que ahora no conoces porque puede que viva en la otra punta del mundo, que tenía ese o esos discos que tanto te gustaban y al que no le importaba compartirlos contigo, y grabártelos en una cinta de 90 ó 120 minutos. Una casete que una vez salida de la cadena de música se extendía como la Gripe A y se convertía en una pandemia, saliendo copias a las que le salían copias a las que le salían copias y así sucesivamente hasta como diría Buzz Lightyear 'el infinito y más allá'.

Y con los libros sucedía algo similar. Alguien llegaba a casa con su flamante 'Señor de los Anillos' o 'Los pilares de la tierra' en tapa dura y con ilustraciones, para saber qué mierda es un 'orco' y qué un 'uruk hai' y no confundirlos nunca jamás. Una semana más tarde, ese libro cambiaba de manos y emprendía un viaje tanto o más largo que el de Frodo hacia el 'Monte del Destino'. Un amigo que se lo dejaba a otro amigo que se lo prestaba a otro y así hasta que regresaba al punto de partida y permitía al barrio entero hacer coloquios acerca de la figura de 'Smeagol' como símbolo de la corruptibilidad innata que alberga el ser humano.

Por todo ello y porque no sé cómo se cuantifican el número de 'ejemplares piratas' que pululan por ahí me parece un recurso fácil demonizar la 'piratería' antes que, al margen de los vicios propios del sector editorial, mirarse el ombligo y pensar que quizás el problema es que como autor he dejado de interesar al público y que mi trabajo no conecta, por muchos años que ello me lleve.

El tiempo invertido es relativo. No creo que Buenafuente dedique ni la mitad del que ha dedicado Lucía Etxebarría a su novela, pero sus libros de monólogos se venden como churros el día de Sant Jordi. Cierto,en parte porque tiene mucho camino andado gracias a su popularidad, pero eso es harina de otro costal.

La escritora dice que es 'momento de buscarse un trabajo' porque tiene que comer. Desde aquí sólo le puedo decir que es lo que hay y más en tiempos difíciles como los que corren. No es la primera ni la última que debe compaginar actividades y aunque creo que no acabará en una cadena de montaje, con una redecilla en la cabeza y embalando pastelillos industriales, estoy seguro de que no dejará de sentarse frente al ordenador para seguir dando rienda suelta a sus historias. Es lo que tienen las pasiones. Escribir es una de esas. Se tiene o no se tiene, pero si se tiene es imposible contenerla.

Concluyo hoy con un llamamiento. Ahora que Lucía Etxebarría ha decidido dejar de publicar, para evitar una crisis mundial o algo peor (un cataclismo, el juicio final...), os dejo a tiro mi primera novela 'Lasatribuladas peripecias de la banda de Agustín González'. Es divertida, muy divertida y terriblemente divertida. Y el precio es tan irrisorio que hasta da pena 'piratearla'.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

La técnica del 'preaviso' es llamadnos Partido Impopular

Anda Mariano Rajoy algo mohíno desde que ganó las elecciones porque aunque se ha asegurado ya una pensión vitalicia los vientos de cambio que han de soplar para alejar los negros nubarrones que amenazan la delicada situación económica y social que atraviesa España tienen pinta de suave brisa marina. Estoy casi convencido que en el instante en que se asomó al balcón de la calle Génova para dirigirse como triunfal ganador de las elecciones, en mitad de la euforia, le asaltó el pensamiento de 'Jefe de torre de control de Aterriza como puedas', ése que, a la vista de la dificultad de la empresa a la que se enfrenta, hacer aterrizar un avión pilotado por un expiloto de guerra con fobia a volar, consiste en repetirse una y otra vez 'elegí un mal día para dejar de...'.

Así pues, no es de extrañar que una de las primeras cartas en jugar el futuro presidente del gobierno haya sido la del 'preaviso' al ciudadano acerca de las medidas y acciones del Ejecutivo venidero. No van a gustar, pero son necesarias. En pocas palabras, el Partido Popular ultima reformas algunas de las cuales, según la propia formación política, no destacarán por su popularidad.

Es una buena estrategia esta de convertirse en el 'Partido Impopular' antes de meter las manos en la harina. Sienta las bases de la concienciación colectiva, la terapia grupal que nos va a hacer falta el día en que guarden las tijeras de 'recortar' y saquen a pasear la 'motosierra' del ajuste. Porque ese día nos enfadaremos menos. Puede que encojamos los hombros mientras nos miramos con aquiescencia los unos a los otros. Al fin y al cabo, estábamos en conocimiento de que algo así iba a suceder.

Si el 'ajuste' se produce sobre alguno de los ya practicados por el Ejecutivo saliente, sobre alguno de los que desde la oposición se criticaron por 'impopulares' porque suponían un empeoramiento y una devaluación de los recursos y los servicios que el Estado pone al servicio de sus ciudadanos, nuestro escozor será distinto. En este caso el mosquito nos ha advertido de la picada, aunque sin especificar dónde. Seguramente, usando un término 'popular', en 'los huevos'.

Si se produce en otro lado, tres cuartos de lo mismo. Mucho 'Afterbite', para que te duela menos el 'recorte' que te pique.

De este modo, si las determinaciones del 'Partido Impopular' no logran disipar las dudas acerca de si se vislumbra o no el sol detrás de las nubes en sus primeros meses, incluso en su primer año de legislatura, siempre les quedará el 'os lo dijimos' y la excusa de que 'este muerto' que nos dejó el PSOE era imposible de resucitar, incluso para George A. Romero.

Y si por el contrario funcionan, entonces, jamás habrán dejado de ser populares, aunque para ello se vieran forzados a serlo.

El caso es tener las espaldas cubiertas. Pase lo que pase.

Y mientras tanto, muchos de los que estamos todavía retirando las espinas que la rosa socialista nos ha dejado clavadas en nuestras carnes y desinfectando con alcohol las heridas, las gaviotas toman posiciones para cagarse encima desde las alturas.

Seamos francos, venga quien venga, estamos igual de jod...

martes, 13 de diciembre de 2011

Tu familia me importa un bledo, yo cobro un 18% más que tú

No sé cuántas veces a lo largo de mi vida habré oído a alguien pronunciar indignado la frase 'si los hijos de puta volasen, no veríamos el cielo'. Hasta hoy mi bonhomía innata me llevaba a creer que si al alzar la vista al cielo mis ojos sólo percibían una bóveda celeste límpida, azul, salpicada de nubes algodonosas y con un fulgente sol dibujado en su punto más alto, era, simplemente, porque la gente es buena por naturaleza y que su benevolencia era valorada y correspondida. Hoy, por un instante, me han hecho dudar, pensar que he vivido en el engaño, y que si los 'hijos de puta' no 'enladrillan' el cielo no es porque no vuelen sino porque les pesan demasiado los bolsillos para poder hacerlo.

La culpa la ha tenido un titular de una noticia acerca de un estudio que han realizado investigadores australianos y cuyas conclusiones, resumidas en un breve debajo del titular, venía a decir que las personas menos 'amables' en los entornos laborales, los más agresivos y maleducados, perciben una remuneración salarial hasta un 18% mayor que las 'afables' en igualdad de condiciones.

Sin dudar me he sumergido en el texto de la noticia. A nadie le gusta descubrirse de la noche a la mañana como un 'Prometeo laboral', encadenado a su puesto de trabajo mientras su 'Zeus' particular envía su 'águila-informe de tapa dura y encuadernado en espiral' desde las alturas de su despacho, para que devore tu hígado un día sí y otro también, sin opción de mejorar profesionalmente.

Para una persona como yo, que cuando llega a la oficina da los buenos días hasta a los abrigos que los compañeros cuelgan en los percheros, saber que preguntar por los hijos de mi compañero de la izquierda o por la salud del perro de la secretaria del jefe, que anda algo pachucho del estómago, era poco menos que soldar eslabones más gruesos y pesados a las cadenas de la mesa de mi cubículo, representaba una revelación difícil de digerir.

Las primeras líneas del artículo no invitaban al optimismo, pero regalaban un dato 'curioso' y que no es otro que averiguar que hay discriminación hasta en materia de 'mala leche laboral'. Porque según el estudio en cuestión, cuando se trata de mujeres, el salario de las empleadas 'desagradables' puede llegar a ser sólo de hasta un 5% más que el de las 'afables'. Es decir, víctimas de la injusticia hasta en la injusticia.

Para suavizar el asunto, la periodista, ha procurado introducir un 'aviso para navegantes' en forma de declaraciones y valoraciones varias de personal dedicado a la gestión de recursos humanos y al 'entrenamiento' de directivos, 'coaching', lo llaman ellos. La agresividad no es en esencia negativa, al contrario, puede resultar beneficiosa, pero siempre que sea bien entendida.

Así que no está todo perdido. En mi caso, he buscado una empresa de 'coaching' para el trabajador. Quiero aprender a ser 'agresivo' bien entendido. La primera norma, no saludar no es del todo malo, escupir está prohibido. Malo. No se hace. Caca.

El problema será qué es lo que entiende el 'Zeus' de la empresa como agresividad beneficiosa, no tóxica. Porque no es lo mismo un directivo que cobre 3 millones de euros al año y cuyo despido a la empresa le suponga venderse hasta los calzoncillos del Presidente que un 'pelagatos' mileurista que ha de traerse los bolígrafos de casa porque estamos en crisis.

Quizás el primero pueda ser 'agresivo' hasta el punto de orinarse en los informes que le ha dejado el Director de Marketing sobre la mesa porque se sabe a salvo, mientras que el segundo, duda hasta de dar un manotazo a la máquina de refrescos que se le ha tragado la moneda, no vaya a ser que esa 'agresividad' desmesurada pueda ser interpretada como una falta grave, como maltrato a un 'trabajador informatizado' y se vea de patitas en la calle antes de la hora de comer.

Para terminar un sabio consejo de la ´ínclita' Lindsay Lohan. En una entrevista para Playboy, que acompaña con unas fotos preciosas con sus mejores encantos, la actriz reconoce que “durante los últimos cinco años, he aprendido que el tiempo vuela más rápido de lo que uno piensa. Sólo se vive una vez y por eso debo aprender de mis errores, luchar por mis sueños y ser responsable”.

En su caso, quizás quiera decir algo así como,“me he hartado de enseñar las tetas sin ver un duro y en un acto de responsabilidad me he decidido a cobrar por ello”. Sin embargo, para alguien como yo, dado a extraer lecturas positivas de todo, esta revelación vendría a decir que 'nunca es tarde para ser un hijo puta volador'.

Lo malo es que no sé si sabré porque un cordero por mucho que aprenda a aullar no va a dejar de seguir siendo un cordero.