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viernes, 26 de septiembre de 2014

Juan sígueme, vamonos de putas, Juan sígueme, es por el PIB de España...

La vaca de la economía española está flaca, muy flaca y cada vez que busca en el prado yermo de la reactivación un manojo de brotes verdes que poder rumiar tranquilamente no halla más que briznas de hierba reseca. Los granjeros, que ya no saben qué hacer para vender al público que ese saco de huesos famélico engorda a ojos vista, tienen, en una de sus sesudas reuniones, una idea fantástica: informar que la vaca coge peso porque se prostituye y se droga.

Hasta la fecha, el cálculo del Producto Interior Bruto (PIB) de España no imputaba en sus balanzas contables dos actividades tan extendidas en el conjunto de la sociedad como ilegales como son la prostitución y esas sustancias estupefacientes que ni se recetan ni se venden en farmacia legal, algo que ha cambiado en este último curso. La incidencia de ambas en el cómputo global del PIB es residual, casi imperceptible, suponiendo apenas un 0,87% de un total de 1,049 billones de euros, pero que, por otra parte, no dejan de ser dos negocios que mueven cerca de 9.000 millones de euros al año.

De este modo, y añadiendo a la dieta de la vaca algún que otro elemento reconsiderado inversión en lugar de gasto, como es el caso de las partidas militares o de I+D+i, casi todos los granjeros sacan pecho porque la res que cuidan, su PIB, ha engordado un 2,6% más. Y lo mejor de todo, también le han comido terreno al déficit y a la deuda pública, según recoge la siguiente noticia del diario DEIA

Sólo el granjero económico, el granjero Luis de Guindos, no acaba de ver claro que el engorde de la vaca esté siendo tan espectacular como el granjero jefe, Rajoy, proclama a los cuatro vientos. Sí, gana peso, pero poco a poco y, a su parecer, todavía se necesita aún abonar mucho el prado con 'compost de reformas' para que la vaca pueda alimentarse bien y su aumento de peso sea todo lo fluido que debería ser.

Quizás por eso, para que la vaca tenga hierba que llevarse a la boca, lanzo al Gobierno una idea de eslogan que puede hacer suyo con el objetivo de reactivar un poco más la economía y elevar el PIB en unos cuantos puntos.

Se trata de adaptar una conocida canción:

'Juan sígueme, vámonos de putas....Juan sígueme tu gasto el PIB imputa, Juan Sígueeeemeeeee....
No puede ser, lo gasté en drogas, no puede ser, lo gasté en drogas, no puede seeeer...Eso da igual, las drogas también cuentan, eso da igual, las drogas también cuentan, eeeeeso da iguaaal....'


Porque amigos, si el país lo necesita, si el Gobierno lo necesita, quiénes somos nosotros para decir que no. Así que ya sabéis, a drogaros y a ir mucho de putas para que en el próximo informe del Instituto Nacional de Estadística (INE) el PIB español haya crecido en puntos porcentuales tanto como en centímetros los penes de los abnegados patriotas dispuestos a vaciarse por la causa.    

martes, 23 de septiembre de 2014

Wrong Mans, una fantástica equivocación

Hace unos días cayó en mis manos una serie de televisión inglesa que recomiendo encarecidamente a todos aquellos que quieran pasar un rato echando unas risas a costa de las desventuras de la típica pareja de tipos corrientes con vidas insulsas que experimentan un giro de 180º por estar en el lugar menos idóneo en el momento menos oportuno. Su título, Wrong Mans.


Su duración, tan sólo seis capítulos de menos de media hora cada uno, fue una de las bazas para que me dejase seducir por esta ficción británica. Porque no hay nada más tedioso que pasarse plantado en el sofá casi una hora de tu tiempo aguantando, durante un buen puñado de semanas, una serie que no merece ni el esfuerzo de volver a meter en el microondas las palomitas que no se hicieron en el primer momento, siempre con la falsa promesa de 'quizás en este capítulo acabe de despegar'.

Una temporada, seis episodios, 180 minutos de diversión

La trama argumental es muy sencilla, a la par que efectiva. El típico juego de equívocos provocado por estar en el lugar y momento erróneos. En esta ocasión, el 'error' no es otro que el de atender a la llamada de un teléfono móvil que un tipo que presencia un accidente de tráfico oye sonar en la cuneta de la carretera una vez se han marchado de allí los efectivos desplegados, policías, médicos... y una voz le advierte que tiene de tiempo hasta las cinco de la tarde para pagar sus deudas. En caso de no hacerlo, su esposa pasará a mejor vida.

Sam Pickett, que así se llama el protagonista, se verá envuelto, a partir de entonces, en una carrera desenfrenada por salvar la vida a una mujer, introduciéndose en un mundo en el que nadie es lo que parece ser a primera vista y saltando de una situación surrealista a otra mayor aún con el objetivo de mantener su pellejo entre el de los vivos. Todo con la ayuda inestimable de un compañero de trabajo, Phil Bourne (apellido que suena a guiño cinéfilo), 'metido en el ajo' por una circunstancia tan o más casual que la del propio Pinkett.

Las situaciones se suceden a una velocidad vertiginosa, pasando, siempre con un punto cómico muy bien logrado, de secuestradores a mafiosos, asesinos a sueldo y otros tipos de malas artes que no dudarán en hacer las vidas de nuestros protagonistas un poco más complicadas y emocionantes.

Reconocimientos a un buen producto

Así pues, no es de extrañar que Wrong Mans, no pasase desapercibida para los críticos, y haya sido nominada para dos premios Bafta, mejor guión de comedia y Mejor actuación masculina en un programa de comedia.


Y ello, nos lleva a otro reconocimiento no menos importante, la confirmación, por parte de la BBC Two del rodaje de una segunda temporada. El nivel está alto, sin duda, pero Sam Pinkett y Phil Bourne tienen la inconsciencia necesaria como para enfrentarse y superar este reto con creces.

lunes, 22 de septiembre de 2014

'From de dusty Mesa' a Colin Farrel en True Detective

Todavía de cuando en cuando en mi cabeza resuenan los acordes pausados y lánguidos de la excelente canción de la excelente cabecera de la no menos excelente serie de televisión True Detective, a la que debo, entre otras cosas, el descubrimiento de que Matthew McConaughey tiene dotes actorales, tal y como apuntaba en su interpretación de asesino a sueldo algo particular en la película Killer Joe.

Hasta entonces, la mejor actuación de Matthew que servidor recordaba haber visto era la de 'famoso perjudicado abandonando un local de copas a las tantas de las madrugada en Madrid'. Lo confieso, en aquella ocasión la construcción de su personaje me emocionó hasta la lágrima. Quizás porque en el fondo siempre he sido muy de los actores del método y porque el bueno de Matthew, entonces, y sólo entonces, decidió empinar el codo hasta dejar la noche madrileña sin existencias alcohólicas con el único fin de lograr aquella mirada perdida de ojos acuosos y aquellos andares zigzagueantes e inestables con los que regalar a las audiencias de casi todos los programas de temática rosa del planeta una interpretación memorable.

Y aunque las malas lenguas (y las buenas también) siempre me han insistido en que de actuación hubo más bien poco y sí mucho de borrachera auténtica, yo, en mi fuero interno, me he resistido a creer que así fuera por más que el tiempo y las evidencias me inviten a pensar que he vivido, y vivo, en un error.

Ahora, tras meses de especulaciones acerca de quién podría meterse en la piel de los protagonistas de la segunda temporada de la serie, su creador, Nic Pizzolato, vuelve a jugar fuerte apostando por otra cara del star-system de Hollywood, el bueno de Colin Farrel.

Celebro la elección, del mismo modo que la hubiese celebrado si el elegido resultara haber sido el gran Tortell Poltrona, porque eso significa que queda menos para que los nuevos capítulos de True Detective lleguen a nuestras pequeñas pantallas y eso, queridos amigos, es una buena noticia.

Las expectativas son altas. La ciudad de Los Ángeles será el lugar elegido para desarrollar los ocho capítulos de esta trama que, como en la temporada anterior, partirá de un asesinato como eje central de la trama. Hasta entonces seguiremos recordando, como dice la canción, a las siluetas de Woody Harrelson y del bueno de Matthew bajando del coche patrulla: 'from the dusty Mesa, her looming shadow grows...'

jueves, 18 de septiembre de 2014

Diario de un infrahéroe, capítulo 1

Hoy, como aperitivo, el capítulo primero de la novela que unos amigos están escribiendo a tres manos porque uno de ellos es manco.

Caminaba sin prisa. Sus pisadas se perdían en una reverberación infinita. Esa soledad inusual para una ciudad bulliciosa y tan llena de vida le hacía sentirse como el único ser humano del planeta. Era Vincent Price, era el 'Último hombre sobre la tierra', un solitario deambulando por las venas de asfalto de una metrópoli desangrada, yerma, fantasmagórica. Una sensación que la luz amarillenta de las farolas ayudaba a incrementar tiñendo las calles de un color sepia lánguido y mortecino, como de fotografía antigua.

La velada había sido perfecta, 'parmenífica' según Alfonso, amigo y aprendiz de filósofo con cierta propensión a inventarse juegos de palabras relacionando grandes pensadores. Esta acuñación refería a algo que sale mejor que bien y su tributo era para Parménides y su 'Ser redondo'.

Primero, cena en un restaurante chino sin que el camarero sirviera el café con leche casi al tiempo que el primer plato, con la cuenta junto a la cucharilla grapada a uno de los sobres de azúcar. Si nadie del Salón Amistad te azuzaba hasta el punto de tener que llenar tus carrillos de comida como un hámster y salir con ella almacenada por la puerta para dejar tu mesa a un nuevo hámster, no cabía otra que interpretarlo como un buen augurio.

Una comida tranquila dio pie a una sobremesa distendida en la que ocupar el pensamiento en lo paradójico que resultaba el nombre de muchos de aquellos restaurantes en los que la palabra 'amistad' era, aparentemente, condición 'sine qua non' para su apertura. Porque poco o nada había de amistoso en servirte platos a la velocidad de la luz con el único objeto de sacar tu culo del asiento sobre el que lo habías sentado segundos, todo para poder ofrecérselo a otro cliente. ¿Qué relación de 'amistad' podía entablar si la interacción social entre parroquianos del local y el párroco encargado de tomar nota era tanto o más fugaz que la de dos perfectos extraños en una convención de 'speed dating'?

Después de llegar a la conclusión que él y el Salón Amistad con suerte se etiquetarían como conocidos, Román decidió rematar la velada yendo al cine.

La película no le defraudó. Incluso rebasó todas sus expectativas, que eran muchas. Después de actualizar con gran acierto dos obras magnas del celuloide como 'Rambo' y 'Rocky' Román se creía en disposición de poder afirmar sin miedo a equivocarse que el genio de Sylvester Stallone con 'Los Mercenarios' había dado otra vez en el clavo. En su condición de cinéfilo fagocitador de largometrajes, indistintamente del género que se tratase, ésta era ya una obra casi maestra del séptimo arte.

Aciertos tenía muchos, pero él destacaba su dirección en particular. Román opinaba que pocos directores habían reunido un elenco de actores del calibre de Dolph Lundgren, Jean Claude Van Damme, Bruce Willis, Jet Li, Mickey Rourke o el propio Sylvester Stallone bajo los mismos focos sin que ninguna interpretación sobresaliese por encima de las demás.

¡Cuán equivocado estaba el puñado de espectadores que le habían acompañado en la sala cuando, al acabar la proyección, le dieran la razón sobre la homogeneidad del registro de actuación del reparto a través del sarcasmo! Desde su modesta opinión de amante del cine, aseverar que ningún actor ponía más cara de palo que el resto porque la escoba que parecían tener en el culo a la hora de interpretar les molestaba a todos por igual era poco menos que una herejía.

Sin embargo, en el otro extremo de la balanza, el de los pequeños pero sutiles errores, el que separaba a 'Los Mercenarios' de obra casi maestra a obra maestra con mayúsculas no era otro que el de la ausencia de Chuck Norris en la cinta. En una película de acción las tortas eran menos tortas sin él. Sonaban hasta diferentes, menos fuertes. Ése era su punto de vista, el de uno de los pocos cinéfilos del mundo, por no decir el único, capaz de sostener la teoría de que la industria del cine estaba adulterada desde el preciso instante en que los premios Oscar no habían tenido, jamás, como nominado a mejor actor a semejante talento interpretativo.

Tenía la certeza que de haber contado con Chuck Norris en sus títulos de crédito 'Los Mercenarios' estaría a la altura de clásicos como 'Ciudadano Kane'. Es más, conociendo cómo se las gastaban esos tíos duros y parafraseando su forma de hablar, no dudaba en que 'Los Mercenarios' habrían agarrado al jodido ciudadano Kane por los mismísimos huevos, le habrían arrancado su puta cabeza de cuajo y se habrían meado sobre su cadáver antes de volarlo en mil pedazos con media tonelada de jodidos explosivos.

La imagen de un Orson Welles forrado de los pies a la cabeza con cartuchos de dinamita mientras Sylvester Stallone le dedicaba unas últimas y siempre ocurrentes palabras, de esas que sólo están al alcance de los héroes de acción y de superhéroes como Spiderman, de las que suenan a algo así como: “siempre creí que la noticia de su muerte sería la bomba, pero no imaginé que tanto. Hasta nunca, señor Kane, está usted a punto de hacer Rose...¡pum!”.

Román no pudo evitar que aflorara una sonrisa en su labios. Su ingenio le sorprendía incluso a él. Su agudeza quevediana no tenía parangón cuando se trataba de hacer juegos de palabras.
El regocijo de su probada habilidad para generar divertimentos lingüísticos brillantes se truncó de forma abrupta al tropezar con uno de los cinco componentes de un grupo de jóvenes que parecía haber salido de entre las mismas sombras de la noche.

-Lo siento, no os he visto, iba distraído- se disculpó Román.

Retomó su paseo de vuelta a casa, pero su intento de sortear al sujeto con el que acababa de chocar acabó con ambos frente a frente de nuevo.

Román atribuyó el segundo encontronazo a un leye no probada empíricamente pero igual de irrefutable que la de la gravedad, la por todos conocida 'Ley Espejo del transeúnte'. El principio que a grandes trazos resume que en caso de detener tu marcha porque te has encontrado con alguien delante cuando ambos la reanudéis, yendo a izquierda o derecha, se hará en la misma dirección, para veros de nuevo en la misma tesitura.

Sin embargo, varias fintas de resultado infructuoso más tarde, Román sospechó que bajo esos encuentros continuos subyacía un motivo que iba más allá del bucle estándar de la 'Ley Espejo del transeúnte'. Una conjetura transmutada en certeza en el instante en que la mano del tipo al que estaba tratando de sortear en vano desapareció en uno de los bolsillos de su cazadora, para reaparecer sosteniendo una navaja entre sus dedos.

-¡Zas, zas, Magia Borrás, capullo!-le espetó aquel chaval a Román blandiendo la hoja de la navaja a escasos centímetros de su nariz.

Román retrocedió unos pasos, intimidado por el destello acerado del filo de aquella hoja de metal que paseaba tan cerca de sus fosas nasales como para preparar una brocheta de mocos.

Otro individuo cortó su retirada. Román miró alrededor, le habían rodeado y no había escapatoria posible. Mirara donde mirara, ahí había un tipo dedicándole una sonrisa burlonamente siniestra.

-¿Qué queréis de mí y qué piensas hacer con esa navaja?

-¿Tú que crees? Hemos venido a invitarte a comer naranjas porque eso es lo que hacen los extraños con navajas en la mano en las frías noches de invierno, buscar a alguien con quien compartir una rica y jugosa fruta a cambio de lo que éste lleve encima. Así que venga, ya estás soltando la cartera, el móvil, el reloj...todo.

-¿Vuestras madres no os han enseñado que robar no está bien?

-¿Y a ti te ha enseñado la tuya que es mejor no tocarle los huevos a alguien que puede apuñalarte en el cuello?- respondió el muchacho que sostenía el arma.

Román miró la navaja. Al principio le había parecido una réplica de chaira típica de bandolero del siglo XVIII ó XIX, pero al detalle se podía llegar a pensar si no sería en verdad de aquella época. La madera de la empuñadura se veía desgastada por el uso y la misma hoja cuyo metal en un principio le había parecido ver refulgir vivía al abrigo de una espesa capa de óxido. Era una ruina de faca. Muy grande, pero una ruina.

-Espero que antes de apuñalarme con la reliquia familiar de vuestro clan de salteadores de caminos me vacunes contra el tétanos y que después te hagas un favor y con lo que saques del atraco compres otra arma. Algo más acorde a los tiempos, menos rústico.

El atracador miró su navaja. Román estaba en lo cierto, era un asco de arma, tanto que hasta el más cutre de los desvalijadores sentiría vergüenza de amenazar con ella a sus víctimas. Lo era incluso más de lo que Román sabía.

-No sé, creo que unos palos con unas lascas de sílex amedrentarían más que...eso. Es más, un troglodita con una piedra infundiría más respeto que tú como asaltante. Y que conste que te lo digo desde el respeto de quien está siendo víctima de un robo-apostilló Román.

-Bueno chico, qué quieres, es lo que tiene armarse en una tienda de todo a un euro. No todos somos tan guay como para ir con pistolas de cachas personalizadas- pareció disculparse el atracador que acto seguido recuperó el tono amenazador inicial -.Además, me basta y me sobra para rajarte el cuello y desangrarte como a un cerdo si no te callas de una puta vez y aflojas todo lo que llevas encima.

Y para demostrar que sus palabras no eran meras bravatas de chulo de barrio, que era perro mordedor, agitó con violencia la navaja en el aire. La sacudió tan fuerte que cuando cesó en sus aspavientos la hoja se desprendió de la empuñadura como un tomate maduro de la mata. Fue una caída lenta casi anunciada para los seis pares de ojos estupefactos que la contemplaron precipitarse al vacío para acabar hundiéndose en la puntera del zapato del atracador que la sujetaba.

Román le miró directamente a los ojos, reprimiendo una carcajada. Igual que el resto de los presentes.

-Qué situación tan embarazosa. Se palpa la tensión, casi se podría cortar con un cuchillo. Bueno, menos con el tuyo, que ha preferido suicidarse-bromeó Román, que volvió a felicitarse por su ingenio.

Se oyeron unas risas apagadas. El hasta aquel momento portavoz del grupo de atracadores enrojeció, primero de vergüenza, después de rabia. Hasta sus colegas se estaban burlando de él.

-¡Callaos, coño!-gritó al resto de sus compañeros.

-Qué quieres 'Pitu', aquí el chaval ha estado gracioso. No lo puedes negar-le respondió uno de ellos.

-Ya, bueno, pues deja que le diga tres cosas al rey del humor. Uno; la navaja se clava como puedes ver. Dos; te aseguro que cuando se clava duele, y mucho. Y tres; más te vale que cierres el pico, nos lo des todo y te largues cagando hostias antes de que logre sacármela del pie o te juro que te la meto por el culo y no paro hasta sacártela por la boca.

Román negó con la cabeza. El lamentable espectáculo de la navaja suicida le había envalentonado hasta el punto de creer que si se lo proponía podía deshacerse de aquellos tipos a torta limpia. Estaba harto de vérselo hacer a Chuck Norris. No tenía que ser tan difícil. Lo primero, hacerse el gallito para ganarles la partida psicológica. No en vano ellos eran cinco y él uno.

Si disponía de una oportunidad ésta pasaba, sin lugar a dudas, por predisponer a sus enemigos a la derrota, mellar su ánimo atacando desde el subconsciente.

-Ahora que estamos en igualdad de condiciones...debo advertiros que mis puños están catalogados como armas blancas y domino a la perfección el golpe de una pulgada o el de los cinco pasos.

El atracador que tenía enfrente miró a Román con la misma cara que la de un astronauta que se asoma a la ventana de la nave en la que viaja y se da de bruces con un extraterrestre en vez de con la tierra en la lejanía.

-O eres un alienígena o eres idiota. O las dos cosas. Somos cinco y todos nosotros dominamos el golpe sagrado u hostia.

-Seguís sin ser rivales para mí.

Román sonrió. Para dar un toque más aguerrido a su baladronada se tocó la nariz con el pulgar y después con un gesto les convidó a atacarle. Si algo había aprendido de Bruce Lee era que resaltar el preludio del castigo que se avecinaba a sus rivales tenía la misma importancia que los golpes que le sucederían.

La confianza infundada en que saldría airoso de aquel trance se evaporó en el tiempo que tardó en meterse la mano en el bolsillo del pantalón otro de los asaltantes. Un cachivache semejante a una máquina de afeitar eléctrica fue la causa.

-Ya estoy hasta los cojones de tanta tontería. A tomar por culo.

Un chispazo en el hombro. Eso fue todo. Román se desplomó. En apenas un segundo había pasado de ser un arma letal a ser un saco terrero de gimnasio. Las patadas voladoras, los golpes de kárate, los cinco pasos...todo debería aguardar tiempos mejores. Ahora era maestro involuntario de una técnica dolorosa, la que causaban un montón de voltios recorriendo tu cuerpo.

-¿Qué técnica es esa Kung Fu Panda, la del pez fuera del agua?

De no sentir que hasta la última de las fibras de su musculatura iba a estallar en mil pedazos, Román le habría reconocido lo acertado de su chanza al tipo que acababa de electrocutarle. Los espasmos y las convulsiones le conferían cierto aire de pez recién pescado que se agita para tratar de zafarse del anzuelo y regresar al mar.

-Coged todo lo que lleve encima este idiota y larguémonos- dijo el atracador de la navaja.
-¿Por qué tanta prisa, 'Pitu'? Va estar así un buen rato.

-Por la sencilla razón de que tengo la hoja de mi navaja clavada en el pie y eso es algo que a algunos tiquismiquis como yo nos resulta bastante molesto y doloroso. Así que si no es mucha molestia me gustaría ir a casa para arrancar a Excalibur del empeine.

Los amigos del muchacho asintieron y se afanaron en registrar los bolsillos de Román, a la caza de un botín para nada satisfactorio.

Román, anclado en las décadas de los ochenta y los noventa, era un tipo poco dado a la tecnología más allá de la de los videojuegos de guerra online. Llevaba un móvil antediluviano. En plena era de los 'smartphones' un Nokia 3210 no podía siquiera tener consideración de 'Neandertalphone'. Lo mismo que su dispositivo para escuchar música. Ni mp3, ni mp4, ni Ipod, ni nada que se le pareciese. Un walkman sin tapa ni botón de rebobinado que dejaba a la vista una cinta de cassette en la que podía leerse: 'The very best of Bangles'. Y en la cartera, un DNI a punto de caducar, sesenta y dos céntimos y un condón cuya fecha de caducidad había vencido meses atrás.

-Joder, este tío sólo lleva morralla. Ni el condón nos sirve de algo- se quejó el que le había aturdido con la descarga eléctrica.

Román vio alejarse a sus cinco asaltantes desde el suelo, roto de dolor por los espasmos musculares. El sucesor del Tempranillo y cía se marcharon sin volver la vista atrás, abandonándolo igual que a un sofá viejo, hablando de la porra eléctrica que uno de ellos le había levantado a su viejo, que era policía, según creyó entender Román, aún en estado de shock.

Después no supo decir con exactitud el tiempo que permaneció así, pero le parecieron años. No hubo auxilio. Nadie se interesó por su estado. Todos cuantos pasaron por su lado o no se percataron o no quisieron percatarse de su presencia hasta que un anciano se acercó para recriminarle su falta de decoro.

-Niñato del carajo, míralo ahí tirado, echando por la boca más baba que un caracol, borracho perdido. O drogado. Mierda de juventud- le espetó mientras le azuzaba el costillar con la punta de su bastón.


Acto seguido, el viejo siguió su camino sin dejar de farfullar la falta de mano dura y disciplina castrense que se necesitaban para enderezar estas generaciones a las que sus padres se lo daban todo hecho.

jueves, 2 de febrero de 2012

La amenaza no es Eros, son un abogado-cantante lírico, la niña que acabó la ESO sin repetir ningún curso y Cía

Hace unos días temí por el final de la humanidad tal y como la conocemos y por el de los españoles en particular. El asteroide Eros pasaba a unos veintiséis millones de kilómetros escasos de la Tierra. O lo que es lo mismo, la distancia que queda cuando circulas por el carril más próximo al carril Bus entre el retrovisor izquierdo de tu coche y el autobús de turno. En televisión estrenaban “¿Quién quiere casarse con mi hijo?” y se anunciaba la suspensión 'sine die' de 'Águila Roja' y 'Cuéntame'.

El miedo a morir por culpa de una pedrada cósmica de dimensiones ciclópeas o de los devastadores efectos secundarios que pudiera acarrear su impacto en nuestro planeta, inundaciones, maremotos, cambios climáticos como inviernos eternos, etc... no era mayor que un átomo en comparación al de sucumbir por culpa de otro 'calentamiento' más peligroso y letal para el ser humano: el neuronal.

Y es que para seguir agujereando la tenue 'capa de ozono' que protege a unos cerebros cada día más y más expuestos a las radiaciones de los 'rayos catódicos idiotizantes' procedentes del astro rey de los domicilios en formato Gran Hermano, Mujeres, Hombres y Viceversa, Granjero busca esposa, etc... a pocos días del estreno de GH 12+1 había que sumar el anteriormente mencionado "¿Quién quiere casarse con mi hijo?"

La causa de tanta zozobra no fue ver a José Luis & Toya en un reality en el que unas madres ayudan a sus hijos a encontrar su media naranja. Ver un yogur con cuarenta y largos colarse en un 'pack' de Petit Suisse es hasta de admirar. Los consejos de una madre valen igual, tengas 20 ó 60 años.

Así pues, lo preocupante no fue ver a un abogado y cantante lírico y su madre, viuda de diplomático según se definió, a la busca y captura de la mujer 'Casi lleno, por favor'. Y es que para esta dupla con reminiscencias berlanguianas de familia Leguineche y en especial la 'mater familitas' su nuera debía reunir las siguientes características: “ser del PP, católica y del Real Madrid”. O lo que vendría a ser, la versión “light” de Don Pepe, el personaje interpretado por Alfredo Landa en la comedia de los años 90, “Lleno, por favor” que como él mismo decía una y otra vez sólo creía en “Dios, en Franco y en Don Santiago Bernabéu”. Diría que hasta fueron la pizca de sal que adereza un guiso difícil de digerir.

Mi miedo se instaló cuando descubrí que alguien a quien preguntas por sus estudios cursados haga hincapié en haber finalizado la ESO sin repetir ningún curso o alguien cuya presentación sea algo parecido a esto:

“Me han dicho que estudias periodismo. ¡Qué fuerte, igual que yo! Cuando he entrado he pensado que, bueno, era como si yo fuera tú, pero en tío, claro”.

Dos programas más y la 'capa de ozono' se habrá fundido, para dejar el cerebro como una ración de calamares a la romana, frito, frito, frito.

La cosa mejoraría si el abogado-cantante lírico mezclara sus dos ocupaciones. Sería demencial ver a un letrado engolando ante el Juez para decirle a lo Plácido Domingo:

“Vea usted, señor Juez,
Inocente, es mi cliente.
No haga caso de esta gente,
¿A quién va a creeeeeer?”

Para colmo, TVE retira 'sine die' la emisión de 'Águila Roja'. Y lo hace después de poner un anticipo que en tres minutos suscitaba más interés que todo el último capítulo de la temporada. Desnudos, negros superdotados, inquisición...

Un capítulo, donde por cierto, lo más lamentable, fue ver al nuevo Comisario morir por culpa de una 'colleja de pantera'. Ni despedazado, ni mordido, ni arañado. Nada. La pantera salta por encima y con un sutil golpe de 'kárate pantera' le atiza un patazo por encima del sombrero y adiós muy buenas. Hay finales tristes, pero el de este Comisario es para enmarcar.

En conclusión, que visto lo visto y lo que queda por ver, mucho me temo que Chanquete y el 1,2,3 de Kiko Ledgard puedan regresar a la parrilla de TVE porque es para lo que les da con tanto recorte y ajuste presupuestario, y que la fábrica de productos 'catódicos idiotizantes' sigue gozando de una salud excelente, la opción de que Eros nos fulmine tampoco es tan mala.

PD: A abrigarse que viene el frío y hasta para ver las noticias necesitaréis anorak, pues no se hablará de otra cosa. Como más o menos nos diría Piqueras: “Viento, frio y ahora nieve. España al borde del colapso, de la extinción. Esto es el puto Apocalipsis”

jueves, 19 de enero de 2012

De cuando Pepe y Messi se convirtieron en PP y 'Artur Massi'


Ayer, a la conclusión del cada vez menos clásico del siglo, en mitad de la euforia desatada por una nueva victoria en territorio hostil, casi de guerra diría yo, el culé que se sentaba a mi lado tuvo hasta tiempo para establecer un paralelismo político que me hizo estremecer de terror. Porque ni corto ni perezoso, aquel tipo entrado en años y de mirada vidriosa, vio en el pisotón de Pepe a Messi mucho más que una acción reprobable y fuera de lugar. Para él aquella imagen era la definición perfecta del trato que el Estado dispensa a Cataluña.

La familiaridad que concede el alcohol a aquél que no te conoce ni de vista hizo que el tipo entrara en detalles conmigo sobre su aseveración. Supongo también en parte por mi cara de estupefacción. Con semblante serio me argumentó su razonamiento de la siguiente manera:

“CiU gana las elecciones y se pone a recortar a lo salvaje para cumplir con el objetivo de rebajar su déficit al marcado por el anterior gobierno español. Después resulta que éste no abona una cantidad ya pactada. Para mí es lo mismo que Messi tendido en el suelo, después de haber sido objeto de una falta. La primera en la frente. Después, por coherencia, el señor Artur Mas, que pasa los días con las manos en la cabeza porque la presión fiscal a la que el Estado tiene sometida a Cataluña la asfixia económicamente, vota a favor de unas medidas que incrementan todavía más esa presión. Es igual que Pepe pasando al lado de Messi. Mira de reojo y ¡zas, pisotón al canto!”

Reconozco que me dejó descolocado. Tanto que mientras trataba de ponerse el abrigo aquel tipo me miró con aire circunspecto.

“Lo que quiero decir es que a los catalanes primero nos hicieron falta. Haced ajustes, los que hagan falta, pero no esperéis el dinero comprometido porque no llegará. Al suelo. Pasa otro jugador al lado que quizás nos tienda la mano y nos ayude a incorporarnos. Nada más lejos de la realidad. Nos mira de reojo y nos pisa con toda su voluntariedad. IRPF, IBI, IVA. Todo lo que tenga siglas va registrar subidas. Más presión fiscal. ¡A tomar por culo el estado del bienestar! Lo irónico del asunto es que además quien pisa a Messi se llama Pepe”

Y dicho eso se fue.

Yo que jamás pensé que una imagen pudiese dar para tanto, quise establecer ese mismo paralelismo a nivel local. La Generalitat y sus recortes en todos los aspectos, sanidad, educación, servicios... la falta táctica. Un mal necesario (aunque desconozco hasta qué punto bien aplicado) por el bien de la reactivación económica. Después el visto bueno a las medidas impulsadas por el Gobierno de Rajoy aduciendo 'coherencia'. En cierto modo la tiene. Si alguien te está asfixiando lo más congruente es que si no lo hace con la suficiente fuerza tú le ayudes llevándote las manos al cuello si eso te ayuda a salvar unos presupuestos que conllevan más medidas restrictivas en materia económica. Mirada de reojo y ¡zas, pisotón al canto!

Es como si un condenado a morir en la horca le entregase a su verdugo una cuerda más gruesa y con doble nudo de seguridad, porque con esa puede ahorcarse hasta un elefante, que no se romperá.

Lo peor de todo es que además de pagar estos 'peajes políticos' al ciudadano nos venden la burra de que no es una concesión para obtener una contraprestación y tenemos que tragarnos al señor Artur Mas sacando pecho, mientras asegura que no necesitan al PP (o Pepe) para aprobar los presupuestos de la Generalitat. Ya no es que Pepe pise a Messi, es que en este caso “Artur Massi” le cede a Pepe (o PP) su mano.

Por último, un apunte futbolístico. Dice mucho del ataque de un equipo si en una victoria como la de ayer los autores de los goles no proceden de la 1ª ni de la 2ª línea de ataque, si no de la 3ª, si es que entendemos la defensa como tal. El Barça actual es como Doraemon, el gato cósmico. Ya lo dice su canción:

“Doraemon, de recursos en té molts, a la butxaca màgica trobarà invents per tots” (Doraemon, de recursos tiene muchos, en el bolsillo mágico encontrará inventos para todos)

viernes, 30 de diciembre de 2011

Libros, películas y motivos para un 'día de furia'


Hoy me siento como el portero de una discoteca. Estoy a punto de echar al borracho follonero en que se ha convertido el 2.011 y advirtiendo a su 'conocido', el 2.012, que por esta vez puede pasar, aunque lleve zapatillas. Me hubiese gustado disponer de más tiempo que dedicar a repasar en listas lo mejor y lo peor del año, pero entre fiestas, preparativos, recuperaciones, vacaciones, etc...el tiempo se me ha tirado encima, obligándome a comprimir todo en este 'post'. Así pues, aquí os dejo mis cinco libros y películas favoritas de este año que acaba y esas 5 decisiones que tanto ayudan a incrementar los agujeros a través de los cuales se cuelan mis monedas y contra las que no hay hilo con el que hacer remiendos. Vamos a ello.

Mis 5 libros favoritos:

Antes de empezar quiero aclarar que este listado es sobre las lecturas que más han gustado a un servidor a lo largo del presente año y por lo tanto no tienen por qué ser títulos publicados en 2.011.

  1. Las atribuladas peripecias de Agustín González: Un ebook que cayó en la pantalla de mi ordenador casi por casualidad, por la recomendación de un amigo acerca de la novela que había escrito un amigo suyo. El tema, aparentemente sencillo: planear el robo de un camión de electrodomésticos para después vender su carga, da pie a un cúmulo de despropósitos y de situaciones muy divertidas. Ágil en su lectura, es muy divertido. En algunos pasajes me recuerda a Tom Sharpe y títulos como 'Becas flacas', 'Wilt' o 'Lo peor de cada casa'. Además, el precio es más que interesante, 1,5€.
    Valoración: Muy recomendable.
  1. Yo confieso: Una novela maravillosa como pocas. Jaume Cabré nos regala una historia trufada de personajes inolvidables que se aglutinan alrededor de un violín objeto de deseo y a la vez causante de muchas de las situaciones del libro. Para quienes conozcáis la obra de este autor catalán, poco o nada tengo que añadir. Para los que no, estoy convencido que después de leer la última página de este 'Yo confieso' tendréis curiosidad por saber de otras obras suyas igualmente interesantes como Viaje de invierno (Viatge d´hivern) o Las voces del Pamano (Les veus del Pamano). El precio del ebook es de 18,99€ y en papel de 26,9€.
    Valoración: Imprescindible.
  1. Millenium: La trilogía del escritor sueco Stieg Larsson cuyo personaje Lisbeth Salander podría optar por derecho propio al 'Hall of fame' de los personajes literarios, fue otra de esas lecturas que inicié bajo la presión 'amistosa' ejercida por un colega que me dejó el primero de los tres libros que componen esta obra. A la voz de 'No te resistas tontorrón que te va a gustar' me adentré en las intrincadas redes de este autor. En mi opinión, las dos primeras partes, 'Los hombres que no amaban a las mujeres' y 'La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina' son de lectura obligada. También la tercera, 'La reina en el palacio de las corrientes de aire', aunque es la más prescindible de las tres.
    Valoración: Impresicindible.
  1. Canción de Hielo y Fuego 1. Juego de tronos: La serie de televisión fue lo que me motivó a investigar más en profundidad en la obra literaria en la que se basaba. Mis expectativas no eran demasiado altas al principio, quizás porque no soy un gran amante de este género, pero una vez leído debo confesar que he disfrutado con las vicisitudes de Lord Eddard Stark y las numerosas intrigas palaciegas que le rodean. Tras esta experiencia, positiva, es probable que me aventure a leer algún libro más de la saga.
    Valoración: Recomendable.

  2. 1984: No me pude resistir. Se ha tratado de una relectura, pero es que de vez en cuando un 'prole' descarriado como yo necesita que El Gran Hermano, el de verdad, no Mercedes Milá, le recuerde las consignas por las que debe regir su vida: 'Libertad es esclavitud', 'Ignorancia es Fuerza' y 'Paz es Guerra'. Y porque a pesar de sus más de 60 años de vida, sigue teniendo bastante vigencia en alguno de sus conceptos. La edición de Destino cuesta sólo 8€.
    Valoración: Imprescindible.

    Desde aquí os animo a probar con alguno de los señalados porque de lo que se trata es de enriquecer nuestra biblioteca y de disfrutar de los momentos inolvidables que nos brinda la lectura, pero podéis añadir los vuestros. Todos los libros serán bienvenidos.

Mis 5 películas favoritas:

  1. The Artist: Como la misma película. Sin palabras. Quien crea que el cine mudo y en blanco y negro es sólo para críticos de cine, cinéfilos frikis y amantes de Charles Chaplin, que sepa que aquí tiene la excepción que confirma la regla.
    Valoración: Muy buena

  2. Attack the block: El director de Zombies Party merece el beneficio de la duda hasta que se diga lo contrario. Aunque en esta película no alcanza las cotas de la anteriormente citada, que recomiendo encarecidamente tanto a los amantes del género de los muertos vivientes como a los que no, la idea de un grupo de adolescentes pandilleros de barrio conflictivo repeliendo una invasión alienígena del edificio donde viven resultaba igualmente llamativa. El resultado es un tanto desigual, pero muy divertido. Buenos personajes humanos y no tan brillantes a nivel 'monstruítico'.
    Valoración: Buena

  3. Un Dios salvaje: El Roman Polanski más en forma de los últimos años. La adaptación al cine de la obra teatral de Yasmine Reza no pierde nada de la fuerza original. Además de un gran guión, uno de los grandes aciertos es la elección de los actores.
    Valoración: Muy buena.

  4. Melancolía: Fui al cine con el convencimiento de que me quedaría dormido antes de acabar los títulos iniciales de la película porque Lars Von Trier no es ni será uno de esos cineastas que susciten mi interés. Sin embargo reconozco que la película me enganchó desde el plano secuencia inicial. El modo de narrar el fin del mundo a través de los ojos de unos personajes que celebran una boda ese mismo día entreteje una historia de una emotividad y belleza sobrecogedora.
    Valoración: Imprescindible.

  5. Four Lions: El terrorismo islámico como pocas veces o mejor dicho como no se ha visto en la vida. Cuatro fanáticos islamistas con pocos recursos y menos habilidades para el arte del terror deciden convertirse en 'mujaidines' y preparar un atentado. Una comedia fresca, ácida y arriesgada por tocar un tema tan delicado desde la perspectiva del humor.
    Valoración: Muy buena.
La lista, como en las anteriores, está abierta a vuestros títulos y opiniones al respecto.

Por último, las 5 acciones que han hecho daño a mis bolsillos. Las valoraciones no serán objetivas.
  1. La subida de la luz: No subirá más el año próximo, como estaba previsto, pero tiempo al tiempo.
    Valoración: ¡AAAAAAAAAAAAYYYYYY!

  2. El precio de la gasolina: Los desplazamientos son cada vez más cortos. Estoy por comprar una cuerda, un gancho, apostarme en la Meridiana en punto muerto y lanzárselo a los autocares que vayan a mi mismo destino.
    Valoración: ¡AAAARRRRGGGGG!

  3. El billete del transporte público: Cada año sube y cada año me cabreo. Pero en 2.012 será ya para salir a la calle con una escopeta como Michael Douglas en un 'Día de furia', a la caza de consellers de transports (Consejeros de Transportes).
    Valoración: ¡Me cagüen....!

  4. Los peajes de las autopistas: Se va a premiar a los coches menos contaminantes (para mí es un misterio cómo lo sabrá el tipo que está en la garita del peaje), los vehículos VAO (a partir de ahora pienso meter mi coche a toda mi familia, aunque tenga que atarlos a la baca) y otros coches que excluyen al 90% de los turismos normales.
    Valoración: ¡Hijos de p*#€@!

  5. El sueldo: No sube. Estamos en crisis. Además el bueno de Mariano ya ha dejado entrever que con estos 'sueldazos' de mileuristas que nos gastamos en España no vamos a ninguna parte, que no somos competitivos. Lo suyo sería bajarlos y equipararlos a... no sé, ¿China?
    Valoración: M%&@*$!!!!
Algunas de las valoraciones han tenido que ser codificadas para no herir la sensibilidad del lector. Si vosotros tenéis más acciones 'dolorosas' estaré encantado de saber de ellas.

Ahora no me queda más que desearos una feliz salida y entrada de año a todos y que en el 2.012 se cumplan vuestros deseos. 

viernes, 23 de diciembre de 2011

Sin Gordo que celebrar, toca hacer repaso del 2011

En las fechas en las que nos encontramos y después de comprobar un año más que la suerte me ha sido esquiva en el sorteo de la Lotería de Navidad no me queda más remedio que seguir al pie del cañón, trabajando. Y cómo no podía ser de otra manera, dedicaré mis próximos posts a realizar cuatro rankings de fin de año. Tres de ellos ligados al mundo de la cultura y uno al del bolsillo y a esas acciones que tanto han ayudado a incrementar los agujeros a través de los cuales se cuelan mis monedas y contra las que no hay hilo con el que hacer remiendos. Vamos a ello.

Mis 10 series favoritas:

  1. Breaking Bad: Creo que no me equivoco al afirmar que es algo más que una de las mejores series del año, que lo sea quizás del siglo XXI (sin entrar en debate de si el S.XXI empezó en el año 2.000 o en el 2.001). Innovadora y atrevida en su planteamiento, Breaking Bad nos sumerge de lleno y sin edulcorantes en la transformación de un simple profesor de química al que diagnostican un cáncer terminal en un 'capo' de la droga sin escrúpulos. Las interpretaciones son fantásticas, en especial la del protagonista Brian Cranston, conocido por su papel de padre en la serie Malcolm in the middle. Para mí, toda una sorpresa.

  2. The Killing: La joven asesinada no es Laura Palmer, no salen enanos que hablen al revés ni un investigador tan particular como el 'agente Cooper'. Aquí la trama gira en torno a Rosie Larsen y en descubrir a su asesino. The Killing construye una trama heredera del mejor cine negro y de intriga. Después de tanto CSI, donde el Cociente Intelectual para entrar a formar parte del cuerpo tenga que ser de más de 265 puntos porque todos saben de todo, polímeros, insectos, tejidos... se agradece una trama en el que las pesquisas se cuecen a fuego lento.
  1. The walking dead: Zombis o 'caminantes' como prefieren que se les llame en esta serie (sí, los muertos vivientes también tiene derecho a exigir que no se empleen términos que ellos puedan considerar ofensivos) y un grupo de supervivientes que deambula sin rumbo fijo por ciudades y carreteras desiertas. La relación entre los 'seres vivos' es para mí la mejor baza de la serie, más que las secuencias 'gore' en las que machacan 'caminantes' a diestro y siniestro. Una de esas series en las que lo 'que puede pasar' tiene casi tanto o más peso que lo que está sucediendo.
  1. True Blood: Mi debilidad por Allan Ball, su creador, me llevó a interesarme por ella y poco a poco me dejé seducir por esa extraña mezcla de glamour vampírico y de paleto del sur de EEUU que destilan muchos de sus personajes. Pero eso es algo que Sookie, su protagonista, seguro que sabe. Además puede que tenga los mejores títulos de crédito que he visto en años.

  2. The big bang theory: Sus referencias continuas a películas, cómics, literatura fantástica... hacen que me lo pase en grande viendo sus capítulos. Tiene esa capacidad para despertar la vena 'friki' que oculto en mi interior. No me puedo resistir.

  3. Modern Family: Una buena serie de comedia que gira en torno a una familia formada por un padre, casado de nuevo con una exubernte mujer mucho más joven que él y que aporta un hijo preadolescente al matrimonio y sus dos hijos, ya adultos y con sus propias familias. Su punto fuerte es su narración a modo de falso documental, estilo de The Office.

  4. Fringe: Extraña. Me enganché desde el primer día. Ciencia ficción e intriga en una historia que se va desarrollando lentamente mientras sus protagonistas, capítulo a capítulo, se dedican a investigar muertes en extrañas circunstancias..

  5. American Horror Story: Además de una Jessica Lange en estado de gracia, esta serie tiene de todo. Es un 'pastiche' del género de terror, casas encantadas, fantasmas...el resultado es un delirio fabuloso que te impide saber por dónde irá la historia. Los títulos de crédito son en sí mismos una obra de arte.

  6. Colgados en Filadelfia: Las andanzas de cuatro auténticos 'colgados' que regentan un bar irlandés en la ciudad de Philadelphia. Es francamente divertida y la presencia de Danny De Vito es un aliciente añadido a las locuras de Dennis, Diandra, Mac y Charlie.

  7. Águila Roja: Un ninja en una Villa española que tiene más similitudes que diferencias con la ciudad de Springfield de los Simpson (tiene de todo, desde el Santo Grial a tipos que se creen vampiros o una embajada del omnipresente reino de Mongolia) se merece toda mi admiración, aunque sólo por el hecho de que alguien tuviese los cojones de llevar a cabo semejante proyecto.
Naturalmente, podéis añadir vuestras favoritas porque me he dejado muchas en el tintero que quizás os gusten más como Boardwalk Empire, Mad Men, Aída o por qué no, El Barco, Tierra de Lobos o Bandolera.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Foofind, Wert y las ojivas nucleares a la Ley Sinde


El nuevo ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, debe estar igual de perplejo y 'ojiplático' que Paco Martínez Soria cuando se apeaba del autobús en pleno centro de Madrid en la película 'La ciudad no es para mí' con el sorprendente giro que ha vivido, según recoge LaVanguardia entre otras publicaciones, el caso del joven Pablo Soto, a quien las discográficas llevaron a juicio por crear programas P2P, esos que permiten a los usuarios compartir y descargar sus contenidos, música incluida.

Wert, un reconocido defensor de la 'Ley Sinde' a quien todavía le retumba en los oídos el eco de las palabras de su nombramiento como titular de la cartera encargada de retomar y sacar a flote un reglamento rechazado anteriormente y entre cuyos puntos incluye la posibilidad de clausurar webs a quienes faciliten este tipo de 'transacciones', no le debe haber hecho ninguna gracia que Soto haya sido absuelto y que las discográficas tengan hasta 13 millones de razones para enfadarse, una por cada euro que reclamaban en concepto de daños y perjuicios.

La línea de lo que algunos consideran compartir es muy estrecha en Internet. Porque mientras para algunos el término exacto de la palabra, dejar a alguien algo, para otros no es más que el eufemismo de aquellos cuyas conciencias prefieren obviar el llamar a las cosas por su nombre, 'piratería'.

Pero lo que de verdad debe tener estupefacto al nuevo ministro de Educación, Cultura y Deporte, no será la sentencia absolutoria a una de las fuentes del problema de la 'piratería' señalada en su día por la anterior titular del Ministerio, Ángeles González-Sinde, los programas P2P y páginas de enlaces que permiten acceder a contenidos amparados por los derechos de autor, ni el debate que divide a la sociedad internauta en el que su postura es meridiana; sí a la Ley Sinde.

Su perplejidad radica en que este tipo de proyectos no sólo no queden impunes ante la justicia, si no que además se premie su desarrollo con subvenciones estatales. Y es que por lo visto, Pablo Soto no sólo ha visto caer la razón de su lado ante los tribunales, también ha visto al Ministerio de Industria, a través del Plan Avanza, apostar por este tipo de 'innovaciones tecnológicas' con una dotación de 1,6 millones de euros, de los cuales 130.000 euros pertenecen a la subvención y el resto es en su mayoría un préstamo.

No es para menos, pues le deja una más que difícil papeleta a la hora de afrontar cualquier reforma de la 'Ley Sinde' ya que si además de la Justicia indicando que enlazar contenidos en las webs no es ilegal en España ahora debe sumar, a su parecer, el inconveniente de que la Administración vaya 'premiando' a los 'perseguidos' con el reconocimiento económico a proyectos de este tipo. La viabilidad de su enmienda se reduce mucho.

Casi puedo verle en su despacho. Estará al borde del colapso. 'Foofind', el proyecto P2P de marras, es una especie de Google de este tipo de programas, un indexador gigantesco que además también podrá nutrirse de búsquedas en archivos FTP y buscadores convencionales. O lo que es lo mismo, poner al alcance del usuario hasta 32.000 millones de enlaces.

Para Wert imagino que será como ver a un terrorista internacional en la aduana del aeropuerto de tu país y en lugar de detenerlo regalarle un par de ojivas nucleares. Lo mismo que para discográficas y cualquier otro sector en pie de guerra contra este tipo de programas y webs. Para otros, una puerta abierta a muchos amigos con los que seguir compartiendo.

¿De qué lado estáis vosotros? ¿Creéis que es acertado financiar con dinero del Estado proyectos de este tipo sabiendo la controversia que generan y la intención del Ejecutivo de regularlos por Ley?

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Si Lucía Etxebarría deja de publicar compra mi novela para mantener el orden cultural del Universo


El mundo de la cultura y el literario en particular se ha desmoronado, venido abajo como un castillo de naipes mal ensamblado porque uno de sus mayores activos, Lucía Etxebarría, ha decidido 'colgar el teclado (o la pluma)' para dedicarse a otros menesteres que le reporten más beneficios y menos disgustos. La culpa, cómo no, la tienen los 'bucaneros culturales', esos seres abyectos que piratean todo lo que cae en sus manos con cierto tufo a cultura y no la posibilidad de que, simplemente, sus obras no gusten o hayan dejado de interesar a algunos leedores de este país.

Vaya por delante que entiendo y hasta puedo compartir su indignación cuando alguien pone en tela de juicio su actividad profesional como escritora y su reivindicación a ser remunerada por ello, cosa que pasa en gran medida por la liquidación de los porcentajes de venta. El esfuerzo no es ni debe ser gratuito, sea cual sea.

Sin embargo, disiento hacer de la piratería el foco de todos los males del universo artístico. Cierto es que las nuevas tecnologías han hecho más accesible la adquisición de contenidos culturales, desde música a réplicas de cuadros, pasando por películas o libros. Pero tampoco nos engañemos, siempre se ha 'pirateado' y se seguirá haciendo.

Antes de los portales P2P y los archivos de música MP3 existieron las dobles pletinas y el amigo, al que ahora no conoces porque puede que viva en la otra punta del mundo, que tenía ese o esos discos que tanto te gustaban y al que no le importaba compartirlos contigo, y grabártelos en una cinta de 90 ó 120 minutos. Una casete que una vez salida de la cadena de música se extendía como la Gripe A y se convertía en una pandemia, saliendo copias a las que le salían copias a las que le salían copias y así sucesivamente hasta como diría Buzz Lightyear 'el infinito y más allá'.

Y con los libros sucedía algo similar. Alguien llegaba a casa con su flamante 'Señor de los Anillos' o 'Los pilares de la tierra' en tapa dura y con ilustraciones, para saber qué mierda es un 'orco' y qué un 'uruk hai' y no confundirlos nunca jamás. Una semana más tarde, ese libro cambiaba de manos y emprendía un viaje tanto o más largo que el de Frodo hacia el 'Monte del Destino'. Un amigo que se lo dejaba a otro amigo que se lo prestaba a otro y así hasta que regresaba al punto de partida y permitía al barrio entero hacer coloquios acerca de la figura de 'Smeagol' como símbolo de la corruptibilidad innata que alberga el ser humano.

Por todo ello y porque no sé cómo se cuantifican el número de 'ejemplares piratas' que pululan por ahí me parece un recurso fácil demonizar la 'piratería' antes que, al margen de los vicios propios del sector editorial, mirarse el ombligo y pensar que quizás el problema es que como autor he dejado de interesar al público y que mi trabajo no conecta, por muchos años que ello me lleve.

El tiempo invertido es relativo. No creo que Buenafuente dedique ni la mitad del que ha dedicado Lucía Etxebarría a su novela, pero sus libros de monólogos se venden como churros el día de Sant Jordi. Cierto,en parte porque tiene mucho camino andado gracias a su popularidad, pero eso es harina de otro costal.

La escritora dice que es 'momento de buscarse un trabajo' porque tiene que comer. Desde aquí sólo le puedo decir que es lo que hay y más en tiempos difíciles como los que corren. No es la primera ni la última que debe compaginar actividades y aunque creo que no acabará en una cadena de montaje, con una redecilla en la cabeza y embalando pastelillos industriales, estoy seguro de que no dejará de sentarse frente al ordenador para seguir dando rienda suelta a sus historias. Es lo que tienen las pasiones. Escribir es una de esas. Se tiene o no se tiene, pero si se tiene es imposible contenerla.

Concluyo hoy con un llamamiento. Ahora que Lucía Etxebarría ha decidido dejar de publicar, para evitar una crisis mundial o algo peor (un cataclismo, el juicio final...), os dejo a tiro mi primera novela 'Lasatribuladas peripecias de la banda de Agustín González'. Es divertida, muy divertida y terriblemente divertida. Y el precio es tan irrisorio que hasta da pena 'piratearla'.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

La técnica del 'preaviso' es llamadnos Partido Impopular

Anda Mariano Rajoy algo mohíno desde que ganó las elecciones porque aunque se ha asegurado ya una pensión vitalicia los vientos de cambio que han de soplar para alejar los negros nubarrones que amenazan la delicada situación económica y social que atraviesa España tienen pinta de suave brisa marina. Estoy casi convencido que en el instante en que se asomó al balcón de la calle Génova para dirigirse como triunfal ganador de las elecciones, en mitad de la euforia, le asaltó el pensamiento de 'Jefe de torre de control de Aterriza como puedas', ése que, a la vista de la dificultad de la empresa a la que se enfrenta, hacer aterrizar un avión pilotado por un expiloto de guerra con fobia a volar, consiste en repetirse una y otra vez 'elegí un mal día para dejar de...'.

Así pues, no es de extrañar que una de las primeras cartas en jugar el futuro presidente del gobierno haya sido la del 'preaviso' al ciudadano acerca de las medidas y acciones del Ejecutivo venidero. No van a gustar, pero son necesarias. En pocas palabras, el Partido Popular ultima reformas algunas de las cuales, según la propia formación política, no destacarán por su popularidad.

Es una buena estrategia esta de convertirse en el 'Partido Impopular' antes de meter las manos en la harina. Sienta las bases de la concienciación colectiva, la terapia grupal que nos va a hacer falta el día en que guarden las tijeras de 'recortar' y saquen a pasear la 'motosierra' del ajuste. Porque ese día nos enfadaremos menos. Puede que encojamos los hombros mientras nos miramos con aquiescencia los unos a los otros. Al fin y al cabo, estábamos en conocimiento de que algo así iba a suceder.

Si el 'ajuste' se produce sobre alguno de los ya practicados por el Ejecutivo saliente, sobre alguno de los que desde la oposición se criticaron por 'impopulares' porque suponían un empeoramiento y una devaluación de los recursos y los servicios que el Estado pone al servicio de sus ciudadanos, nuestro escozor será distinto. En este caso el mosquito nos ha advertido de la picada, aunque sin especificar dónde. Seguramente, usando un término 'popular', en 'los huevos'.

Si se produce en otro lado, tres cuartos de lo mismo. Mucho 'Afterbite', para que te duela menos el 'recorte' que te pique.

De este modo, si las determinaciones del 'Partido Impopular' no logran disipar las dudas acerca de si se vislumbra o no el sol detrás de las nubes en sus primeros meses, incluso en su primer año de legislatura, siempre les quedará el 'os lo dijimos' y la excusa de que 'este muerto' que nos dejó el PSOE era imposible de resucitar, incluso para George A. Romero.

Y si por el contrario funcionan, entonces, jamás habrán dejado de ser populares, aunque para ello se vieran forzados a serlo.

El caso es tener las espaldas cubiertas. Pase lo que pase.

Y mientras tanto, muchos de los que estamos todavía retirando las espinas que la rosa socialista nos ha dejado clavadas en nuestras carnes y desinfectando con alcohol las heridas, las gaviotas toman posiciones para cagarse encima desde las alturas.

Seamos francos, venga quien venga, estamos igual de jod...

martes, 13 de diciembre de 2011

Tu familia me importa un bledo, yo cobro un 18% más que tú

No sé cuántas veces a lo largo de mi vida habré oído a alguien pronunciar indignado la frase 'si los hijos de puta volasen, no veríamos el cielo'. Hasta hoy mi bonhomía innata me llevaba a creer que si al alzar la vista al cielo mis ojos sólo percibían una bóveda celeste límpida, azul, salpicada de nubes algodonosas y con un fulgente sol dibujado en su punto más alto, era, simplemente, porque la gente es buena por naturaleza y que su benevolencia era valorada y correspondida. Hoy, por un instante, me han hecho dudar, pensar que he vivido en el engaño, y que si los 'hijos de puta' no 'enladrillan' el cielo no es porque no vuelen sino porque les pesan demasiado los bolsillos para poder hacerlo.

La culpa la ha tenido un titular de una noticia acerca de un estudio que han realizado investigadores australianos y cuyas conclusiones, resumidas en un breve debajo del titular, venía a decir que las personas menos 'amables' en los entornos laborales, los más agresivos y maleducados, perciben una remuneración salarial hasta un 18% mayor que las 'afables' en igualdad de condiciones.

Sin dudar me he sumergido en el texto de la noticia. A nadie le gusta descubrirse de la noche a la mañana como un 'Prometeo laboral', encadenado a su puesto de trabajo mientras su 'Zeus' particular envía su 'águila-informe de tapa dura y encuadernado en espiral' desde las alturas de su despacho, para que devore tu hígado un día sí y otro también, sin opción de mejorar profesionalmente.

Para una persona como yo, que cuando llega a la oficina da los buenos días hasta a los abrigos que los compañeros cuelgan en los percheros, saber que preguntar por los hijos de mi compañero de la izquierda o por la salud del perro de la secretaria del jefe, que anda algo pachucho del estómago, era poco menos que soldar eslabones más gruesos y pesados a las cadenas de la mesa de mi cubículo, representaba una revelación difícil de digerir.

Las primeras líneas del artículo no invitaban al optimismo, pero regalaban un dato 'curioso' y que no es otro que averiguar que hay discriminación hasta en materia de 'mala leche laboral'. Porque según el estudio en cuestión, cuando se trata de mujeres, el salario de las empleadas 'desagradables' puede llegar a ser sólo de hasta un 5% más que el de las 'afables'. Es decir, víctimas de la injusticia hasta en la injusticia.

Para suavizar el asunto, la periodista, ha procurado introducir un 'aviso para navegantes' en forma de declaraciones y valoraciones varias de personal dedicado a la gestión de recursos humanos y al 'entrenamiento' de directivos, 'coaching', lo llaman ellos. La agresividad no es en esencia negativa, al contrario, puede resultar beneficiosa, pero siempre que sea bien entendida.

Así que no está todo perdido. En mi caso, he buscado una empresa de 'coaching' para el trabajador. Quiero aprender a ser 'agresivo' bien entendido. La primera norma, no saludar no es del todo malo, escupir está prohibido. Malo. No se hace. Caca.

El problema será qué es lo que entiende el 'Zeus' de la empresa como agresividad beneficiosa, no tóxica. Porque no es lo mismo un directivo que cobre 3 millones de euros al año y cuyo despido a la empresa le suponga venderse hasta los calzoncillos del Presidente que un 'pelagatos' mileurista que ha de traerse los bolígrafos de casa porque estamos en crisis.

Quizás el primero pueda ser 'agresivo' hasta el punto de orinarse en los informes que le ha dejado el Director de Marketing sobre la mesa porque se sabe a salvo, mientras que el segundo, duda hasta de dar un manotazo a la máquina de refrescos que se le ha tragado la moneda, no vaya a ser que esa 'agresividad' desmesurada pueda ser interpretada como una falta grave, como maltrato a un 'trabajador informatizado' y se vea de patitas en la calle antes de la hora de comer.

Para terminar un sabio consejo de la ´ínclita' Lindsay Lohan. En una entrevista para Playboy, que acompaña con unas fotos preciosas con sus mejores encantos, la actriz reconoce que “durante los últimos cinco años, he aprendido que el tiempo vuela más rápido de lo que uno piensa. Sólo se vive una vez y por eso debo aprender de mis errores, luchar por mis sueños y ser responsable”.

En su caso, quizás quiera decir algo así como,“me he hartado de enseñar las tetas sin ver un duro y en un acto de responsabilidad me he decidido a cobrar por ello”. Sin embargo, para alguien como yo, dado a extraer lecturas positivas de todo, esta revelación vendría a decir que 'nunca es tarde para ser un hijo puta volador'.

Lo malo es que no sé si sabré porque un cordero por mucho que aprenda a aullar no va a dejar de seguir siendo un cordero.